Sunday, 18 September 2022

La novela de mamá: Celanova 42

El monasterio de San Salvador de Celanova en Orense funcionó como prisión franquista desde 1936 hasta 1943. Las cárceles franquistas fueron campos de concentración, lugares de mucho sufrimiento. La guerra lo engulló todo y desde 1936 nació lo que se llamaba la prisión “habilitada”: castillos, cuarteles, ayuntamientos, conventos, monasterios, cines, fábricas, colegios, plazas de toros y campos de fútbol se convirtieron en una improvisada red de centros de detención donde se albergaban enormes contingentes de presos y detenidos.

Si conseguías salvar la vida, lo que quedaba por delante eran condiciones de vida muy precarias. En un inventario realizado en octubre de 1938 en la prisión de Celanova, para una población en torno a 1200 presos, el material se reducía a 135 platos y 50 cucharas, 276 fundas de almohada y 478 mantas. La enfermería no contaba con ningún tipo de instrumental médico. En diciembre de 1939 una comunidad de religiosas comenzó a encargarse de los servicios de cocina, enfermería y lavandería.

En su mayor parte, 870 de los 1.252 presos que hubo en 1938 eran originarios de Asturias. El espectro de edades era muy amplio: desde aquellos que ni siquiera habían alcanzado la mayoría de edad legal hasta septuagenarios. Sin embargo, el núcleo más importante tenía entre 20 y 39 años (789 presos) y el estado civil del 59% de presos era casados.

La escritora Concha López Sarasúa nació en Mieres. Marchó de allí a Madrid cuando tenía 15 años. Durante las vacaciones de Navidad de 1942 acompañó a su güela en un viaje que solían hacer las mujeres para poder estar cerca de los presos, aunque ni siquiera pudiesen verlos todo lo que deseaban. “¿Dónde pararás esta vez? -En casa de Tita la de Mondoñedo, como siempre” Esperaban los indultos. Las mujeres se hospedaban en cualquier casa con derecho a cocina y allí, unas a otras se daban apoyo. La güela Jesusa tiene preso a su hijo Paco en la cárcel de Celanova (Ourense), Cesárea a su hermano. Carmiña es la novia de Paco y le advierte a Chita, la niña absoluta protagonista de esta novela, que no sea “cachifa” (traviesa) porque así sor Inés, que está en la enfermería de la prisión, quizá la deje entrar. Y Chita, esa niña curiosa e inquieta, nos va llevando por el lenguaje, los presos, las mujeres, el estraperlo, los relatos, las risas, las supersticiones, salpicados de expresiones en bable. El lenguaje de la novela es lo mejor, dibuja perfectamente a los personajes dándoles veracidad y auténtica cercanía.

No me explico cómo, después de tantos años, la autora conservó intacta la mirada de su infancia consiguiendo que su visión de adulta no contaminara el texto. No me explico cómo, detrás de toda la tristeza y el dolor de esa experiencia de las cárceles, dota al texto de ternura, costumbrismo rural y comicidad. Eso es lo que llaman rescatar del olvido, esa es la auténtica magia de la escritura.

En la contraportada del libro, Concha sonríe vistiendo una camisa blanca junto a una máquina de escribir con la que escribiría las páginas de su novela. Se ha quitado las gafas para mirar a la cámara. Puedo leer sobre las cárceles franquistas datos y datos. Pero la escritora ha puesto alma a todos esos personajes, les ha dado vida. Y ese es el don secreto de la literatura. Yo, sin conocerla, le doy las gracias a su hija porque insistió en que tenía que leer “la novela de mamá” y así me dejó compartir ese trozo de la infancia de Concha, su madre, y eso me parece extraordinario.

López Sarasúa, C. (1993). Celanova 42: La España rural de la posguerra.

Teijeiro, D. R. (1995). La prisión del Monasterio de Celanova, 1936-1943. Un análisis de la población reclusa. Minius, (4), 103-115.




Sunday, 7 August 2022

TENTETIESO

 

Deja que las cosas se rompan,

que te dejen en vilo esperando caer

por dejar de tensar el hilo.


Deja que entre en tu casa el vacío,

no esperes nada para así tenerlo todo,

abraza la incógnita que es el mañana.


Deja que el caos busque su propio equilibrio

mientras lo observas de lejos

como un educado huésped que se despide.


Deja que el muñeco se balancee

sabiendo que no va a caer nunca

por ser la magia su artificio.



                                   [tentetieso musical, payaso, plásticos Santa Elena, años 70]

Sunday, 31 July 2022

Amigo o la lealtad imposible

Mi compañera Eleilatina me regaló un poemario de Ana Merino por mi cumpleaños. Fue en un momento personal muy difícil hace dos años que coincidió además con la pandemia. El poemario se titulaba Los días gemelos. Lo leí con mucha ilusión. Me pareció un regalo extraordinario.

Eleilatina me dijo que había trabajado con Ana en la universidad de Iowa y que es una mujer arrolladora. Que es muy brillante académicamente, catedrática y fundadora del MFA de Escritura creativa en español en aquella universidad donde, al parecer, no la trataron muy allá -me siguió refiriendo Eleilatina- Al final, ¡ya ves tú lo que son las cosas! ha salido ganando ¡acabó llevándose el premio Nadal 2020, jajaja! Gracias a los problemas que tuvo en el entorno universitario, entendí que a lo que se refería es que Ana había decidido centrarse más en escribir. Una opción muy inteligente por su parte, desde luego.

Escuché por casualidad a la autora hablar en una entrevista por la radio. No le había dado tiempo a presentar, precisamente por el confinamiento, aquella novela con la que había conseguido el premio Nadal. Poco después, coincidencias de la vida, me encontré con la novela El mapa de los afectos, con ese título precioso, en la habitación de mi hermana pequeña. Allí la devoré con fruición en tres días. Entendí por qué efectivamente la escritora viene de la poesía, ¡qué delicia de historias y de textos!

Me pregunté alguna que otra vez qué estaría escribiendo Ana sin saberlo. Hace un par de semanas me tropecé con su última novela, Amigo, que se publicó en febrero, en la librería Noviembre de Benicàssim. La abrí con arrobo y admiración. La portada, de la ilustradora rusa Marina Nazarova, es muy veraniega, muy sugerente, como los títulos que elige la escritora para sus obras ¡Qué buen gusto que tiene esta mujer! La abrí con reverencia, la olí, más bien la husmeé. Me abalancé sobre ella. La llevé en una bolsa de papel y no pude esperar. Me senté en un banco frente al mar y respiré hondo. Me abalancé literalmente sobre aquellas páginas mientras una chica versionaba con una guitarra acústica que abultaba el doble que ella y una voz inolvidable el tema Mad World. A veces no me queda otra que creer en las confabulaciones espontáneas del universo. Que lo diga la luna llena de aquel atardecer. Fue comenzar a leer sobre Inés Sánchez Cruz, la investigadora mejicana que trabaja en la universidad de Milwaukee, y enseguida entendí que esta novela le ha tenido que servir a Ana para exorcizar sus propios demonios, esos que la quisieron succionar en el entorno universitario de un máster de escritura creativa. Así que, titulándose Amigo, no hay que ser muy espabilada para saber que allí se escondía una traición.

El Amigo del título alude a Joaquín Amigo, amigo de Federico García Lorca, que fue un amigo de los de verdad. La estancia de Inés en la famosa Residencia madrileña de estudiantes le hace disponer del tiempo y el momento preciso en el que ir encajando algunas piezas de su historia personal teniendo como trasfondo el transcurrir del universo de relaciones personales lorquiano.

La deslealtad te rompe, es vejatoria. Ni siquiera el extraño uso de la tercera persona para narrar consigue que haya distanciamiento con todo lo que está sufriendo Inés. Hay una escena, para mí definitiva, que resume claramente el desconcertante y ominoso estado en el que queda esa entregada investigadora que no sabe ni cómo seguir adelante. Sin embargo, hallará un camino, aunque sea en una explicación tan inverosímil como encontrarle un doble al amigo desleal para poder así atribuirle todas las barbaries y no suframos por no entender semejante forma de proceder. Parece que nuestra heroína se salvará, aunque le tengamos que perdonar que los nombres que elige para el original y el doble sean bien grotescos y difíciles de pronunciar ¡no digamos ya en inglés!

Amigo se escribe con mayúscula, aunque la lealtad es un gran valor que parece imposible de mantener, pasado de moda.



Sunday, 12 June 2022

#fitoensanmamés 11/06/22


Después de un invierno malo, una mala primavera. Dime por qué estás buscando una lágrima en la arena.

El estadio de San Mamés hasta la bandera rindió anoche tributo a mi hermana pequeña. Quedaron los versos suspendidos en el salón de casa mientras estallaban los fuegos artificiales en la medianoche alicantina.  En una semana, comienza la plantà, la coca i les bacores. La festa ja está aquí. En diez días, el verano.

Contaba con esta alegría tan deseada, pero ahora que está cercana, tengo miedo de que el júbilo me haga sentir triste y fuera de lugar. ¡Ella no estará para celebrar el verano del final de la pandemia! Y la traigo con esos versos que se quedan suspendidos en el aire del final de la primavera de su vida. Esperando madurar, esperando otros momentos, se marchó.

Después de un invierno malo, una mala primavera. Eso ocurrió, eso te ocurrió, eso nos ocurrió durante estos dos largos años.

Dime por qué estás buscando, me preguntas, una lágrima en la arena. Porque durante el verano despiertas en mi recuerdo, completa, de nuevo, después de estos más de dos años de inviernos malos y de malas primaveras.

El estadio de San Mamés a reventar, entregado a tí, a tu recuerdo, a mi memoria.

Dime por qué estás buscando una lágrima en la arena.

Quiero repetir esa letanía con toda esa gente entre la que te encuentras tarareando al cielo esa misma canción en otro mismo lugar.

Yo la canto en silencio mientras sigo buscando una lágrima en la arena. 


 


Sunday, 5 June 2022

EL AMOR Y LAS SOLOMON ISLANDS

El vestido largo comenzó a arder en las llamas de la hoguera en mitad de la noche como si su corazón desbordado hubiese comenzado a lanzar el fuego que mantenía dentro. Al verla así, entendió perfectamente cómo se sentía, y la ayudó para que poco a poco se reconociese en su tormenta. Bretaña francesa, 1770. Portrait de la jeune fille en feu (Céline Sciamma, 2019). El amor más puro es el del artista que admira la corporeidad y el alma de su modelo. El amor es verse reflejado en los ojos del otro, encontrar algo de calma en la angustia vital, entender el sentido de muchos versos perdidos.

A Matilda le asignaron su nombre mientras el destino la dejaba caer en la isla Bouganville, la mayor de las Solomon Islands (Papua Nueva Guinea) en medio de una guerra civil que sucedió en los años 90. Solamente el recuerdo en su imaginación de Pip, el personaje principal de la novela Great Expectations, consiguió transmitirle la fuerza necesaria para encarar las terribles pérdidas de sus referentes más cercanos: Mr Watts, su maestro, el único blanco de la isla que bien podría representar a Charles Dickens, y su madre Dolores, una mujer de fuerte carácter y principios. Matilda se queda huérfana de esos dos afectos principales, igual que le ocurre a Pip tras la muerte de sus padres.

Estamos hechos de historias. Las necesitamos. Un personaje que sabemos es ficción puede, sin darnos cuenta, ayudarnos a entender y sobrellevar la áspera realidad. Por eso, no dejaremos de contarnos historias.


                       [source: Pip and Joe on the marshes, by John McLenan, Great Expectations, Public domain]


Sunday, 29 May 2022

PUEDO DECIR QUE TODO ESTÁ BIEN (Y TENER ALGO DE RAZÓN)

 

Puedo sentarme en una baldosa y contar las moscas que hoy se encuentran atontadas,

pasear por la orilla del tiempo que vivimos alocadamente,

detenerme en la frescura del agua mientras me baña la brisa.

Puedo abrir la ventana y asomarme a la memoria de aquellos días.


Puedo creer que hoy ha sido entero en bendiciones,

escuchar el silencio detrás del incesante trinar de pájaros,

sentir una copla emocionada y abrir el corazón presintiendo junio.

Puedo tener algo de razón cuando digo que todo está bien.

                                                     


                     
 [A Sunday Afternoon on the Island of La Grande Jatte - Seurat]

Sunday, 22 May 2022

EL SEGUÍA ENVIANDO CORAZONES

Es difícil entender cómo se mantienen y gestionan las relaciones afectivas a través de la tecnología, mediadas como están por algoritmos y tergiversadas por las vistas y visitas reales o encubiertas. Es un mundo en apariencia festivo, pero si te fijas bien, inhóspito y desangelado. Se nos queda corto a los del siglo pasado, que nos enamoramos a través de los dispositivos analógicos, que preferimos tomarnos algo con alguien mientras charlamos tranquilamente. Somos anticuados, encontramos ciertos problemas en entender cómo funciona emocionalmente esto de las redes ¡por no hablar de los grupos de WhatsApp! Aún recuerdo con crudeza mi primera noticia de una muerte importante“a golpe de WhatsApp”, de recibir o no saber cómo responder a un pésame en un mensaje de texto con una carita. ¡Nos están aniñando adrede!

Sin embargo, hay gente que no sabes por qué tiene magia y traspasa las barreras virtuales, que tiene la potencia de un rayo cósmico para atravesar la tecnología y hacerse sentir cercana, que la ves brillar de forma muy humana sin necesidad de llevar un foco puesto encima todo el santo día.

Con una timidez desorbitada y el disfraz de hombre duro, él sabía hacer que los demás se sintieran bien. ¡Qué grande! Fuiste único ¡tanto! que te estuviste despidiendo sin que nos enterásemos, con una sonrisa, y muy cariñoso ¡tanto! que siempre estabas ahí para todos, haciendo un guiño enviando un corazón. D.E.P. Jesús Orbea


La novela de mamá: Celanova 42

El monasterio de San Salvador de Celanova en Orense funcionó como prisión franquista desde 1936 hasta 1943. Las cárceles franquistas fueron ...