Showing posts with label reseña escritor@s. Show all posts
Showing posts with label reseña escritor@s. Show all posts

Wednesday, 1 October 2025

JOSÉ GIMÉNEZ - Todos somos de la muerte - reseña

Todos somos de la muerte - José Giménez - Olé Libros, 2025

El Salvador vivió una guerra civil durante doce años (1980-1992), un conflicto largo y brutal que se solucionó con una serie de acuerdos de paz y que dejó más de ochenta mil muertos. La guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) se enfrentó al gobierno respaldado por Estados Unidos.

Comienzo con este detalle para situar el contexto de la trepidante novela Todos somos de la muerte (Olé Libros, 2025) del yeclano José Giménez. Artista multidisciplinar y persona inquieta, el autor brilla por su capacidad de conferir a la novela un ritmo y una fluidez extraordinaria.

Realismo social con toques de novela negra. Las comunidades indígenas xinca y pipil, así como las familias cafeteras, muy humildes, se encuentran en constante peligro por el asedio de las mafias madereras y los latifundistas como Bastida.
“Los malos solo tienen aliados interesados o que llegan a ser victimas de la avaricia desmedida de un hechicero”, reflexiona la señora Sara, que regenta una pensión. Existe superstición en este entorno tan modesto que carga con un traumático pasado.

La novela conecta desde el primer momento con el lector. Giménez tiene el don de darle un fabuloso ritmo al relato, al mismo tiempo que dibuja con maestría a los personajes: Luchín, China, Amanda y su hermano Ronaldo, el profesor universitario Osvaldo y su proyecto de recolección de semillas para enviar a Noruega, la señora Teresa, los sicarios Rulfo y Pinto en el Nissan Frontier. El escritor nos lleva de forma muy amena a conocer la zona de Santa Ana, donde se encuentra el volcán de Izalco en Sonsonate y toda la zona de Santa Ana que linda con Guatemala. Es una novela con gancho para adaptarse perfectamente a la pantalla con una calidad muy por encima a las telenovelas que se producen habitualmente.

Cuando disfrutas leyendo una historia que consigue emocionarte y que, además, te despierta la curiosidad por conocer un poco más, hay que recomendarla. Todo esto es lo que me ha ocurrido con Todos somos de la muerte (Olé Libros, 2025). Deseando leer las dos novelas anteriores del autor: Brumas sobre el volcán (Letrame, 2021) y La última gran dinastía americana (Letrame, 2023)

@josegimenez_esc

DAVID UCLÉS - La península de las casas vacías - reseña

La península de las casas vacías - David Uclés -  

¡Qué familia tan desjraciá! De un día a otro se ha quedao en ná y menos. ¡Con el buen entronque que tenían! (p. 628)

Llevo dos semanas paseando "el adoquín" de libro de @daviducles por la playa, por Madrid, por Albacete, por Alicante, por el autobús urbano y el autocar de línea, por mi casa... Y anoche sentí una pena inmensa al tener que despedirme de Odisto Ardolento. El único alivio fue saber que Luis será el abuelo del narrador y toda esta historia está llegando a los habitantes de la Tierra de Iberia y allende los mares. No se ha quedado solo en #lapenínsuladelascasasvacías

Hubo un tiempo de guerra en el que la estupidez y la crueldad se enseñoreaban por España.

Conmocionada.

Tres particularidades que deseo destacar de la prosa del autor:
- las anticipaciones; saber en el mismo prólogo que la familia de Odisto, el protagonista, pasó de contar con una cuarentena de miembros en 1936 a desaparecer apenas tres años después, me dejó en estado de alerta el resto de las 697 páginas.
- Las incursiones del narrador; al principio, me sorprendían. Luego ya me acostumbré. Me parecen divertidas. Me recordaban a la obrita de Laurence Sterne (Vida y opiniones del caballero Tristam Shandy, 1767). Estas disgresiones, charlas con el lector interrumpiendo la propia narración, "salidas por peteneras" por llamarlo de otra forma distinta, contribuyen al humor.
- el surruralismo (como se definió el cine de José Luis Cuerda) que destila la obra en los momentos más inesperados de la historia, a veces muy dramáticos. Creo que lo que hace Uclés está más cerca del surruralismo y del pensamiento mágico que del realismo mágico. Podríamos discutir al respecto.

Todos estos rasgos dan lugar a situaciones descacharrantes como la conversación del narrador con Franco (p. 253) el teatrito de los escritores reunidos en el II Congreso Internacional para la Defensa de la Cultura (capítulo 87) o el capítulo 108 titulado: Las mujeres vernáculas, que tiene ecos de actualidad con ese reciente desplante grotesco a la pluralidad de las lenguas oficiales.

Como dijo María Zambrano: "¿Y por qué vuelven ustedes a España si saben muy bien que su causa está perdida? Pues por esto, por esto mismo".

MARIAM VICENTE - La estrategia del engaño - reseña

 "La estrategia del engaño", de @mariam.vte (@letrameeditorial, 2025)

RESEÑA

La semana pasada contacté con el párroco de una iglesia del siglo XV, donde anidan las cigüeñas, en @sotodelreal_ayuntamiento (Madrid) para hacerle llegar el cartel de la actuación de uno de mis sobrinos, @nacho_marquez_guitar, que con quince años es un brillante guitarrista. Me atendieron muy bien. Me hizo mucha gracia porque durante esos días conocí al protagonista de la novela de la ilicitana Mariam Vicente, otro amable párroco.

Del griego paréco ("yo suministro") el párroco desarrollaba un papel crucial en la comunidad, asistía en los funerales, bautizos, bodas o confesiones, y en situaciones de crisis, ofrecía consuelo e incluso solución. Capaces de comprender a las personas y ayudar de verdad, los párrocos "que molan" son tolerantes, no son Torquemadas ni hablan de pecado.

Mientras leía "La estrategia del engaño", también pensé en la serie de TV "Crónicas de un pueblo" que se emitió los domingos por la noche a principios de los años 70 y que mis padres no me dejaban ver porque siempre aparecía con algún rombo. El cura, el alcalde, el cabo de la Guardia Civil y el maestro estaban presentes como tejido social de aquella España de la posguerra.

He disfrutado mucho con la novela de Mariam, con su estilo sosegado y su prosa ordenada, muy cuidada y rica en detalles. Ese estilo calmado, cercano a la emoción y alejado de la pomposidad, me recuerda al de don Miguel de Unamuno en "San Manuel Bueno, mártir" (@espasaeditorial, 1931).

La relación de don Carlos con su hijo es la que más me ha hecho reflexionar, así como el constatar una y otra vez la terrible paciencia de las mujeres. La vida consigue abrirse camino a pesar de las circunstancias adversas, y ese es un mensaje esperanzador.

Lectura muy recomendable. Finalista del Premio Azorín de novela.

#novela #novelacontemporánea #novelacostumbrista #novelasinspiradoras

JUAN GÓMEZ-JURADO - Loba negra - reseña

 Loba negra - Juan Gómez-Jurado, ediciones B, 2019

También disfruto de la novela negra y de los best sellers.

¡Fuera prejuicios!

#marbella, en la #CostaDelsol, es destino predilecto de mafias internacionales y de grupos de sicarios armados. Este es el contexto de la segunda entrega del autor madrileño tras la aclamada Reina Roja. Inspirada en Palabra de Vor, investigación sobre la mafia rusa en España de Cruz Morcillo y Pablo Muñoz, Loba negra cumplió 50 ediciones el pasado mayo de 2025, ¡un enorme éxito!

La clave de la novela está en sus capítulos cortos que se leen de forma vertiginosa y en el desarrollo de un tándem de personajes principales como son la pequeña y frágil Antonia Scott, toda una superviviente, y el voluminoso inspector vasco Jon Gutiérrez. Para mí, esta pareja es la que mantiene muy bien el gancho de la trama.

Me atrapó la técnica de entrometer los pensamientos internos en cursiva, todo un logro.

Me resultaron pesadas algunas escenas violentas con descripciones muy físicas (detalles escabrosos incluidos) además de munición, balística y detalles espeluznantes; en definitiva, escaramuzas (como acabé denominándolas) que me aburren bastante.

#novelanegra #lobanegra #juangómezjurado #edicionesb

MIREIA CORACHÁN - La reina blanca del blues - reseña

La reina blanca del blues - Mireia Corachán (Olé Libros, 2025)

Cuando lees el libro de una persona conocida, no puedes evitar escuchar su voz en tu cabeza, como si la autora te estuviese leyendo en voz alta su propio libro.

Así lo cuenta Lucía Emmanuel @luzagranel al hablar de la sensación que tiene al leer a sus amigas: "Leer a una amiga es conocerla en toda su fuerza y su vulnerabilidad".

Eso mismo he sentido reviviendo junto a la valenciana Mireia Corachán @clmireia los paisajes sureños de Charleston, Virginia, US y las vidas de Sally y Claire desde Fort McDormond hasta llegar a los clubes de Nueva York como el Rick's en una época tan emocionante como los inicios de las vocalistas de jazz.

A través de 25 capítulos que se desarrollan con el trasfondo de una banda sonora compuesta por canciones inolvidables, Claire repasa las páginas del álbum de los recuerdos de su vida. Lo que atrapa de sus memorias es la "claridad" como el nombre propio indica y, sobre todo, su lealtad a valores como la familia, no la consanguínea, sino los vínculos que se eligen sin importar el color de piel o la generosidad de la maternidad compartida.

"Así es el amor desinteresado y auténtico, como el propio jazz, sale de dentro, surge espontáneo y cala en el alma para siempre. Un amor bonito y sincero, puro y primario".

Gracias, Mireia, por regalarnos esta bella historia.

#novelacontemporanea #escritoras #escritorasespañolas #lareinablancadelblues #mireiacorachán
@olelibros.com_editorial @detin.tayletra

Sunday, 23 March 2025

El puñetero festival de la opresión: hoy, ayer y mañana

 
Jeremy es un humano prisionero de las filas de los Hablantes que, junto a los Cantores, ensayan la Actuación con el señor U.

Este autómata emocionado que vibra de forma autónoma en una distopía de desmemoria histórica, nos hace aflorar algo de nosotros mismos que reconocemos, como besarnos la mano con avidez (y mordisco) de la que penden nuestros hilos de títere.

En una asombrosa representación de la última batalla de la Guerra de Secesión del general Custer contra los indios norteamericanos, épica Iliada de los estadounidenses, el escritor norteamericano George Saunders nos muestra con crudeza la furia de la dominación y de la guerra. El poder del que posee el relato. Fascinante enamoramiento fatuo. El último prurito de honor y de restablecimiento del orden. La apasionada tergiversación de la realidad.


“Parece que la paz no es la intención general de la humanidad, aunque haya momentos (en el amado hogar, en el corazón individual) en que puede parecer que lo es”. (George Saunders, El día de la liberación, pág. 60)

En el mismo día, acunada por el vertiginoso movimiento del tren de alta velocidad, descubro a la elegante escritora francesa de origen turco Elif Shafak: “El deber de los escritores es narrar los silencios que deja la Historia”. Ya estoy deseando leer algo suyo.




Creo en un ángel de la guarda espiritual que va -aparentemente por libre- haciéndome tropezar con lecturas selectas, como un bibliotecario con mucho enfoque y buen gusto me sugeriría.


Sunday, 29 December 2024

TODO QUEDA EN CASA: ALICE MUNRO O LA FALSA EXPECTATIVA DE LO COTIDIANO

Siempre quise leer a Alice Munro, conocida como "la Chéjov canadiense", autora de catorce volúmenes de relatos, varias antologías y una novela. Mientras me decidía a hacerlo, la autora recibió el Premio Nobel de Literatura en 2013. Desde entonces, se reeditaron muchos de sus libros en castellano. Yo quería leerla en inglés. Mientras me decidía a hacerlo, la hija menor de la autora la acusó de encubrir los abusos de su segundo marido hacia ella. Yo quería leerla en inglés y que no me afectase en la lectura lo que sabía sobre ella como mujer, que no era mucho, pero sí grave. 

    Entonces, encontré en la biblioteca pública, hace unas semanas, un volumen de Selected Stories (1968-1994) publicado por la editorial Vintage UK en 2015. Como tenía 700 páginas, elegí para comenzar un relato al azar: “Postcard”. Una mujer recibe una postal con noticias de un antiguo amante; se trata de un amigo de su madre, doce años mayor que la chica. El tal Clarence mantiene relaciones con la chica a sabiendas de la madre, para luego anunciar que se casa con otra. Me pareció muy cruel burlar así a la joven, que no estaba enamorada de ese hombre, pero que había consentido en darle algo muy íntimo. Me pareció ambigua la relación de las dos, la madre y la hija, con ese amigo mutuo. No sé, no me dejó buen sabor de boca.

    El segundo relato que leí se llamaba “Wild Swans” y era muy fuerte también: una mujer llamada Rose se sube a un tren donde un supuesto ministro de la iglesia le mete mano por debajo del periódico mientras a ella parece no importarle, experimentando algo parecido a un orgasmo por todo lo alto como un cisne salvaje que echa a volar en una experiencia extraña con alguien a quien no volverá a ver nunca más en su vida.

Eso era la desgracia, eso era la miseria humana. Qué tiene de malo, nos decimos en momentos así, qué tiene de malo saciar nuestros apetitos, cuanto más bajos mejor, llevados por la fría ola de la sordidez, del abandono. La mano de un extraño, o las hortalizas, o los humildes utensilios de cocina sobre los que se cuentan chistes; el mundo desborda de objetos con apariencia inocente listos para ofrecerse, traicioneros y serviciales. Rose procuró controlar la respiración. No se lo podía creer. Víctima y cómplice,

    A esas alturas, yo ya estaba bastante escamada. Esta mujer escribe sobre sexualidad femenina de forma un tanto sórdida. ¡Qué casualidad y qué mala pata aquel incidente que tuvo con la más pequeña de sus tres hijas!

    Así que elegí un tercer relato, también al azar, para dar otra oportunidad y saber qué pensar de todo esto, para decidir si Munro me había decepcionado como mujer, porque como escritora estaba claro que no lo había hecho en absoluto. Todo lo contrario. Todavía me quedaba pendiente de resolver ese sabor agridulce del retrato que me daba la sensación hacía de las mujeres.

    Y me fui a un relato cuyo título me gusta mucho “Something I've been meaning to tell you” y que se tradujo como “Algo que quería contarte”. El título es muy sugerente. El relato trata sobre los secretos que se guardan. Es la historia de dos hermanas; Et y Char, y la compleja relación que se da entre ellas, sobre todo desde la muerte temprana del hermano más pequeño de ambas. Al final, parece una narración escabrosa en la que una de las hermanas, Et, la fea, le quita el marido a la que es más atractiva, Char. Al final, no sabes ni qué pensar de esas mujeres que parecen estar compitiendo por la atención masculina.

    Llegado a ese punto, pues me empiezo a enfadar, porque se me queda el cuerpo un tanto revuelto. Sobre todo cuando Alice Munro, ante la denuncia de su propia hija y al haberse decantado por su segundo marido, escribió una carta donde decía que veía a su hija como una rival sexual, no como una víctima de abusos sexuales.

    Y en algún lugar alguien dice que “nuestra horrorizada repulsión colectiva hacia Munro proviene de la pesadilla de confrontar a nuestro peor yo” y que “eso forma parte del placer de la ficción gótica: entregarse a narraciones imaginarias depravadas ancladas en un amor obsesivo.”

    Al final, me relajo un poco, Munro escribe sobre lo que mejor conoce, y es que la autora, pienso, bien podría haber sido otra más de esos extraños personajes femeninos que retrata.

    Alice Munro se casó en 1951. Tenía veinte años. El regalo de cumpleaños de su primer marido fue una máquina de escribir con la que comenzó con sus relatos. Era un ama de casa que escribía con una pluma privilegiada, ¡menudo talento tenía esta mamá escritora! A los 26 años ya tenía dos hijas: Sheila, nacida en 1953, Catherine, que falleció el mismo día de su nacimiento en 1955, y Jenny, nacida en 1957. Nueve años después, tuvo otra hija, Andrea, en 1966. Ese mismo año, la escritora lo recordó como el principio del fin de su primer matrimonio.

    En 1976, Munro se casó con otro hombre, al que definió como el verdadero amor de su vida. Ese mismo año, este segundo marido agredió sexualmente a su hija más pequeña. Dieciséis años más tarde, cuando la escritora conoció los abusos, abandonó a su segundo marido, pero no para consolar a su hija Andrea. Alice se sintió humillada y traicionada personalmente, e hizo que toda la familia estuviese pendiente de ella. Este hombre acusó a la hija de Alice de seducirlo y luego convenció a la propia Alice para que regresara con él. Después vino la conspiración del silencio.

    Andrea Robin Skinner, la hija más pequeña de Alice Munro, publicó un testimonio desgarrador en un periódico canadiense el pasado mes de julio de 2024, cuando habían pasado dos meses después de la muerte de su madre en mayo de ese mismo año.

    En fin, esto no es ficción, ¡ojalá lo fuera porque es bastante perturbador! Nos toca enfrentarnos al monstruo de la realidad.

    Un munro es una montaña escocesa con una altura por encima de los novecientos metros. Reciben ese nombre por Sir Hugh Munro (1856-1919), quien elaboró la primera compilación de un catálogo de estas colinas, conocido como las Munro's Tables (las tablas de Munro), en 1891.

    Munro destaca en la lejanía como una de esas colinas, una extraordinaria escritora de relatos cortos, referente imprescindible de lo que se puede llamar el gótico del sur de Ontario, con personajes femeninos intrigantes y precursora, junto a Eudora Welty o Jean Rhys, de un universo femenino en el que lo que se reivindica es la libertad personal de las mujeres a la hora de afrontar sus propias vidas. Debajo de esa primera capa de tristeza y soledad, el lector comienza a entrever un mundo interior lleno de matices, como el de la propia vida de Alice Munro.

    El gótico, ese género que tiene como autoras destacadas a brillantes escritoras como las hermanas Brönte, Daphne du Maurier, Anne Radcliffe o Mary Shelley, es el paisaje de fondo en el que se inscribe la vida y obra de Munro. Aparecen secretos familiares que acaban en tragedias, infancias erotizadas, o madres muertas que se convierten en fantasmas.

    ¡Qué bien escribe Alice Munro, qué bien casan sus relatos con su propia vida y qué desasosiego produce pensarlo!




Sunday, 17 December 2023

EN TODAS PARTES VEO TU MANO : LA HERMOSA INDIFERENCIA QUE AGUARDA SER RECONOCIDA

¿Qué tienen en común Naira Kuzmich y Sarah Hall como escritoras? Las dos se preocupan por contar el mundo de forma enérgica, minuciosa y melódica, destacando los desconcertantes matices de la existencia. Naira tuvo que dejar de escribir a los 29 años; falleció en 2017. La tristeza de sus antepasados se quedó atrapada dentro, porque vivía en su lengua y se la tragó, como ella misma confesó en su relato On Grief: “Grief lives on the tongue, yes, but I had swallowed mine long ago”.

Naira Kuzmich vivió en Little Armenia, un barrio de Los Ángeles donde se asentaron muchos armenios escapando del genocidio que se conmemora el 24 de abril. En 1915 las autoridades otomanas dictaron una orden de deportación de la comunidad armenia que se convirtió en un auténtico holocausto con más de dos millones de muertos y finalizó en 1923. En realidad cuando esto ocurrió no existía la palabra genocidio, ya que este fue el primero de la historia. Lo denominaban Yeghern (crimen) o Aghed (catástrofe). Cuando Naira habla sobre la tristeza dice que su pluma no es una espada, sino una pala para enterrar porque el destino de su pueblo está grabado en los cuerpos de las mujeres y en la piedra negra de su piel.

La escritora armenia leía con atención a Sarah Hall, la escritora inglesa que es capaz de evocar con asombrosa precisión y elegancia paisajes que habitan entre lo natural y lo urbano, lo humano y lo animal. Los personajes de los relatos de Hall son supervivientes en los que los conflictos emocionales se pelean en el cuerpo humano que los habita. Las dos escritoras comparten una prosa de una energía envidiable, una capacidad para la descripción minuciosa que acierta de pleno y el oído musical que viene educado por la poesía.

                                                                   ***

Tres jóvenes de veintitantos que no llevaban camiseta fueron abatidos por las balas “por error”. Eran tres rehenes que portaban una bandera blanca. Uno de ellos era músico. Habían logrado escapar de Hamás pero no de la torpeza del imparable goteo de muertes de inocentes en que se convierten todas las guerras: esa hermosa indiferencia. Hermosa porque son jóvenes, niños, mujeres que tienen más de cándidos ángeles que de despreciables mortales.

En la silla del dentista me imagino cómo tiene que ser un hospital que no dispone de luz eléctrica, de agua corriente o de anestesia para las cirujías. Todo lo demás se convierte en trivial: las luces de navidad y las fiestas son más insoportables que nunca.

En un documental de cómo quedó Berlín en julio de 1945, recién acabada la guerra, aparecen los edificios destruidos, alguna gente en bicicleta, familias viviendo en casas donde falta toda la pared de un comedor que siguen utilizando casi a la intemperie. Un grupo numeroso de mujeres se dedica a recoger escombros pasándose de mano en mano pequeños cubos donde portan cascotes. No hay hombres porque o están muertos o encerrados en prisión. Las mujeres que trabajan por una mísera ración de comida al día se sorprenden con la grabación. Una de ellas mira y hace burla, riéndose del cámara o de los que miramos cómo está ahí, paseando su juventud y frescura en una situación límite de hambre, carestía y exterminio.

La vida continúa porque en todas partes está la mano de este arquitecto del universo que construyó el más preciado de los equilibrios para que viésemos cómo acababa estúpidamente roto sin poder hacer apenas nada para remediarlo.

In Everything I See Your Hand: Stories, by Naira Kuzmich, Editorial Uno Pr (2022)

The Beautiful Indifference: Stories, by Sarah Hall, Editorial Harper Perennial (2013)




Tuesday, 17 October 2023

ISRAEL, LA NUEVA ROMA

Encontré un librito de Simone Weil en la biblioteca pública que me traje en préstamo a casa y me está acompañando estos días extraños en los que ha estallado otra guerra. Se titula La gravedad y la gracia, una antología de ensayos, descritos en la solapa como “textos desnudos y carentes de ardides”, que la autora, bastante desconocida y sin embargo una de las mayores pensadoras del amor y la desgracia del siglo XX, iba anotando en sus Cahiers y que fueron publicados póstumamente en 1949.

Simone falleció a los treinta y cuatro años el 24 de agosto de 1943. Nacida en París, de origen judío, ejerció como profesora de filosofía. No militó en partido político alguno. Su pensamiento gira en torno a la miseria humana, la compasión, la desgracia y la fuerza / la gravedad y la gracia, como dos factores inseparables en el devenir humano (toda desgracia del hombre no es sino el efecto del despliegue de una fuerza). Nunca abandonó el compromiso político con la izquierda, los movimientos pacifistas, las organizaciones obreras y la lucha por los derechos humanos. “Cada etapa de la historia humana – decía la filósofa – ha asistido a la dominación de los que saben manejar las palabras sobre los que saben manejar las cosas”.

No tengo costumbre de leer textos filosóficos. Sin embargo, he de decir que este libro, publicado en España en 1994, me ha hecho pensar y repensar lo que no está escrito. Deberíamos leer mucha filosofía. Deberíamos intentar entender a Simone Weil porque su pensamiento es muy contemporáneo. Y no voy a hablar de las reflexiones que hace del mal, el desapego, aceptar el vacío, la desgracia, la violencia, lo imposible, el azar, el ateísmo purificador... He decidido transcribir partes del texto breve que tiene por título ISRAEL porque me han impresionado por su tremenda cercanía. Les sigo dando vueltas.

“La cristiandad se volvió totalitaria, conquistadora, exterminadora... concibió la Providencia a la manera del Antiguo Testamento. Sólo Israel podía resistir a Roma porque era el único que se le parecía, de modo que el naciente cristianismo llevaba la mácula romana ya antes de ser la religión oficial del Imperio.

Dios hizo algunas promesas puramente temporales a Moisés y a Josué en una época en que Egipto se había encaminado hacia la salvación eterna del alma. Con su rechazo de la revelación egipcia, los hebreos tuvieron el Dios que se merecían: un Dios carnal y colectivo que hasta el exilio no le habló al alma de nadie (a no ser tal vez en los Salmos)... De todos los personajes del Antiguo Testamento, sólo Abel, Enoc, Noé, Melquisedec, Job y Daniel son puros. No es de extrañar que un pueblo de esclavos fugitivos, conquistadores de una tierra paradisíaca, acondicionada por laboriosas colonizaciones en las que no habían participado en absoluto, y a las que destruyeron mediante matanzas... No es de extrañar que haya tanto daño en una civilización – la nuestra – viciada en su base y hasta en su inspiración por esa tremenda mentira. La maldición de Israel pesa sobre la cristiandad. Las atrocidades, la Inquisición, las exterminaciones de herejes y de infieles, eran Israel. El capitalismo era Israel ( y lo sigue siendo en cierta medida...) El totalitarismo es Israel, y especialmente lo es en el caso de sus peores enemigos.

No puede haber contacto personal entre el hombre y Dios si no es a través de la persona del Mediador. Fuera del Mediador, la presencia de Dios en el hombre no puede ser sino colectiva, nacional. Israel escogió al Dios nacional al tiempo que rechazaba al Mediador; puede que en ocasiones tendiera hacia el verdadero monoteísmo, pero siempre volvía a caer, y no podía evitarlo, en el Dios tribal.

Israel puedo resistírsele a Roma porque su Dios, aunque inmaterial, era un soberano temporal que se hallaba a la altura del Emperador, y gracias a eso pudo nacer el cristianismo.

Los judíos, ese puñado de desarraigados, provocaron el desarraigo de todo el globo terráqueo. Su papel en el cristianismo ha hecho de la cristiandad algo desarraigado en relación con su propio pasado. La tentativa de reimplantación en el Renacimiento fracasó porque tenía una orientación anticristiana. La tendencia de las Luces de 1789, del laicismo, etc., aumentaron enormemente el desarraigo mediante la mentira del progreso. Y la Europa desarraigada desarraigó al resto del mundo mediante la conquista colonial. El capitalismo y el totalitarismo forman parte de este proceso de avance en el desarraigo. Antes que ellos, Asiria en Oriente y Roma en Occidente ya habían desarraigado por la espada.

El cristianismo primitivo fabricó el veneno de la noción de progreso con la idea de la pedagogía divina que forma a los hombre con el fin de hacerlos aptos para recibir el mensaje de Cristo. Esto concordaba con la esperanza de la conversión universal de las naciones y del fin del mundo como fenómenos inminentes. Pero como ninguno de los dos se produjo, diecisiete siglos después de la prolongación de dicha noción de progreso, rebasó el momento de la Revelación cristiana. Y desde entonces iba a volverse contra el cristianismo. El resto de los venenos integrados en la verdad del cristianismo son de origen judío. Este en concreto es específicamente cristiano.

La metáfora de la pedagogía divina disuelve el destino individual, que sólo cuenta para la salvación, dentro del destino de los pueblos.

El cristianismo pretendió hallar una armonía en la historia. Ese es el germen de Hegel y de Marx. La noción de historia como continuidad dirigida es cristiana.

Creo que existen pocas ideas más completamente fallidas que esa. Buscar la armonía en el devenir, en lo que es contrario a la eternidad. Mala unión de contrarios.

El humanismo y lo que del mismo se desprende no es un regreso a la antigüedad, sino un desarrollo de venenos anteriores al cristianismo.

El amor sobrenatural sí es libre. Cuando se le quiere forzar, se le acaba sustituyendo por un amor natural. Pero, a la inversa, la libertad sin amor sobrenatural, como la de 1789, es una libertad completamente vacía, una mera abstracción, sin posibilidad ninguna de ser real alguna vez.”

Simone Weil, con su visión descarnada del judaísmo (“He endurecido su corazón para que no entiendan mi palabra”, Isaías 6, 9-10) y su apuesta por ese amor sobrenatural que sigue presente en sus ensayos, hoy estaría de pie, vistiendo el mono azul de miliciana junto a la Columna Durruti, protegiendo en su marcha a un grupo de niños y niñas judíos y palestinos.

*Simone Weil se alistó en la Columna Durruti y cruzó el Ebro con sus compañeros en agosto de 1936




Monday, 14 August 2023

CUANDO DECIDES NO IR A LA FIESTA

Estuvimos el miércoles pasado en el cine viendo Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023). He decidido dedicarle la reseña de la película a la científica Lise Meitner, la “madre de la bomba atómica” ya que Hollywood se olvidó de ella al hablar del “padre de la bomba atómica”. Me parece que este olvido es la excusa perfecta para conocerla mejor.

La peli está muy bien. El director de Interstellar (2014) o de Dunkerque (2017) se esmera en la factura impecable de productos visualmente extraordinarios, con un preciosismo elaborado y amor por el detalle como solamente saben hacerlo los ingleses. La película, aun siendo muy larga, es ágil. A pesar de las explosiones y en plena ola de calor ¡pasé frío en la sala de cine!, disfruté de la interpretación del actor irlandés Cillian Murphy (Peaky Blinders) que resulta muy convincente en el personaje del físico teórico estadounidense Robert Oppenheimer.

Uno de los personajes que más me llamó la atención fue el de Kitty Oppenheimer: bióloga y botánica estadounidense de origen alemán que es interpretada por Emily Blunt. Katherine (Kitty, de soltera Puening) se enroló junto a su entonces marido Joe Dallet en el batallón Mackenzie-Papineau de voluntarios estadounidenses y canadienses de las Brigadas Internacionales. Se quedó viuda muy pronto. El gobierno McCarthy no olvidó fácilmente su pertenencia al partido comunista norteamericano. Me gustó mucho oir hablar de "marchar a España para ayudar a la República".

Llama la atención la relación que hay entre Robert y ella porque se apoyan a pesar de sus muchas diferencias, aunque en tres horas es difícil entender la naturaleza de una relación tan compleja cuando tampoco es ese el tema que trata la película.

¿Por qué prefiero hablar de Lise Meitner? Porque fue ella la científica que descubrió la fisión nuclear. Pero hay algo más: Robert Oppenheimer fue el padre “arrepentido” de la bomba atómica mientras que Lise Meitner rehusó participar en el proyecto Manhattan por ser objetora convencida desde el primer momento. Creo que merece la pena deternernos a pensar en la integridad de esta investigadora a la que se denegó injustamente un Premio Nobel de Física y Química tras ser nominada más de 48 veces. Otto Hahn, el físico con el que colaboró durante más de treinta años, sí que lo recibió. Y no ahondo en las razones.

Esta película hubiese sido una ocasión para visibilizar a Meitner, su pasión y dedicación como investigadora en el contexto de la gran participación femenina en el Proyecto Manhattan que también se ignora. De todas formas, no necesitaba muchos halagos para seguir siendo ella misma. Era feliz investigando y también en su puesto de profesora en Berlín, por eso he elegido una imagen de 1957 junto a unas alumnas para ilustrar este post. Hubiese estado bien reconocerle su lugar en su época (y ahora, también). En 1997 el elemento 109 de la tabla periódica fue nombrado como ella: meitneiro (Mt).

Lise Meitner fue una mujer que, como dice su epitafio, nunca perdió su humanidad. Muy inteligente no solo para la ciencia: consciente de cosas que no eran en absoluto justas, siguió en su lugar impertérrita. Admirable.



Monday, 22 May 2023

És molt fotut això de fer-se major


La ciutat d'Elx guarda per a mi records molt grats. Allí vaig treballar durant deu anys: cinc en l'IES Montserrat Roig i altres cinc en la EOI d'Elx. Em va convidar la Fini, de la Llibreria Santos, per a signar en la seua caseta de la Fira del Llibre de Sant Jordi d'Elx el diumenge 23 d'abril al matí. En acomiadar-me, ella mateixa va ser la que em va portar a saludar a José Antonio Quesada Coves. Jo volia llegir la seua novel·la en valencià Maleïts Feixistes i vaig fer una mica el ridícul preguntant-li pel significat del títol. M'hauria d'haver adonat que “feixistes” es pronuncia de forma molt similar a “fascists”. Tinc 18 anys més que José Antonio i vaig ser la seua professora fa 30 anys. Com passa el temps, de veritat!. Jo era molt exigent com quasi totes les professores d'anglés i em va costar molt encaixar amb l'ambient de la secundària d'aquells anys del final de BUP en els quals començaven a aparéixer els grups de l'ESO.

Llegir la seua novel·la ha sigut tota una experiència. Em costa molt parlar en valencià però em resulta pròxim llegir-lo i comprendre'l. En aquesta ocasió he volgut posar-me el repte d'escriure la ressenya en valencià, com a homenatge a una llengua que gaudisc molt llegint encara que no puga parlar-la amb fluïdesa. He de dir que ha sigut molt plaent llegir els 56 capítols de la novel·la i que estava desitjant que arribara la vesprada per a continuar fins a l'última pàgina. El llenguatge és senzill i, no obstant això, ple d'expressions que són pròpies del lloc (posar-se como un gat estufat, em cague en Dénia, no em toques les castanyes, cara d'ametles amargues o cara de magranes agres, traure de polleguera, i torna la somera al fang). És una novel·la que pots veure, sentir l'olor (de la terra remoguda), tocar, i sobretot, sentir. Tot el que es narra està molt ben narrat i està també molt pròxim als nostres entorns familiars. Em pregunte si José Antonio té cosetes del Jeroni (“Jeroni, no exageres, que amb aixó de ser escriptor de seguida ho portes tot pel camí del drama, p. 50”)

El personatge de la iaia Maria està descrit d'una forma molt bonica, amb tota la seua tossudesa i caràcter, com a part d'una cultura rural que està desapareixent de la mà dels nostres majors. És un personatge inesborrable amb el seu mocador roig sempre al coll. És molt autèntica aquesta iaia:

“La meua neta no entén com puc ser comunista i creient, diu que això no té cap ni centener... Una elxana de soca-rel com jo no pot estar d'acord amb la crema de la nostra patrona, la Mare de Déu, per molt comunista que sigua” p. 82.

Li desitge molta sort a José Antonio. Tant de bo pugues viure com jo l'experiència d'un alumne que et fa adonar-te que l'adolescència es passa i en el futur ocorren coses extraordinàries. Aquest llibre teu és per a mi una promesa de la lleialtat a tots aqueixos valors pels quals val la pena viure. Amb aquest llibre em demostres moltes coses, i la més important, que val la pena escriure per a explicar-lo tot.

Sunday, 20 November 2022

"Si estamos locas, será porque nos han enloquecido".

     Es una de las frases que articula Nora, una de las cuatro protagonistas de la novela Las herederas que ha publicado recientemente la joven escritora bilbaína Aixa de la Cruz (Alfaguara, 2022).

“Igual la locura es así, algo que se conceptualiza como un mal privado cuando, en realidad, siempre es compartido, una afección grupal. Lis carga con el diagnóstico, pero la enfermedad es de todas”, dice en otra ocasión Erica.

Sin darse cuenta, entre las cuatro (quizá debería decir las cinco, porque la abuela Carmen es la que las ha reunido allí), van ilustrando un escenario de violencia sistémica que te pone los pelos de punta.

Esta novela no es fácil. Con ese título un tanto “vintage”, te das cuenta poco a poco de que lo ha entresacado de una de las novelas de Henry James, maestro de la descripción del juego de las apariencias, pensando más bien en Otra vuelta de tuerca. El sórdido desarrollo que tiene en las primeras ciento y pico páginas ¿o eran doscientas? te pone de mala uva, al menos a mí. Es imposible saber más de malos rollos, adicciones y fármacos. Me inquieta esa casa con tantas mujeres a cada cual más rara. Luego, conforme avanzo, me doy cuenta de que éso es precisamente lo que busca esta chica tan inteligente: perturbarnos profundamente, sacarnos de nuestras casillas. Sin embargo, hay un giro muy bueno relacionado con unas semillas de estramonio, que no debo relatar y que consigue que Olivia, la que quiere controlarlo todo desde la lógica y con la que yo más me identificaba en un primer momento, salga de su zona de confort y se de cuenta de que entrar en esa situación de indefensión va a ser lo que le permitirá empatizar con el resto. A partir de ahí fui entendiendo un poco más el planteamiento inicial.

Me fastidia la etiqueta de la enfermedad mental en el contexto de género. Mucho. Me tocó aguantarme. Me alegro de haberlo hecho, porque eso me permitió llegar al final de la novela y darme cuenta de que el desenlace es positivo: ellas comienzan a comprenderse mejor, bajan la guardia, y en ese acto de compasión, sanan.


Existe una solución para acabar con el sufrimiento psíquico de los individuos que conforman un grupo, y esa solución es una tarea colectiva que tiene como meta acabar con la toxicidad que se inocula sin darte cuenta y que te altera la percepción, como ocurre con la Datura stramonium.

Sunday, 18 September 2022

La novela de mamá: Celanova 42

El monasterio de San Salvador de Celanova en Orense funcionó como prisión franquista desde 1936 hasta 1943. Las cárceles franquistas fueron campos de concentración, lugares de mucho sufrimiento. La guerra lo engulló todo y desde 1936 nació lo que se llamaba la prisión “habilitada”: castillos, cuarteles, ayuntamientos, conventos, monasterios, cines, fábricas, colegios, plazas de toros y campos de fútbol se convirtieron en una improvisada red de centros de detención donde se albergaban enormes contingentes de presos y detenidos.

Si conseguías salvar la vida, lo que quedaba por delante eran condiciones de vida muy precarias. En un inventario realizado en octubre de 1938 en la prisión de Celanova, para una población en torno a 1200 presos, el material se reducía a 135 platos y 50 cucharas, 276 fundas de almohada y 478 mantas. La enfermería no contaba con ningún tipo de instrumental médico. En diciembre de 1939 una comunidad de religiosas comenzó a encargarse de los servicios de cocina, enfermería y lavandería.

En su mayor parte, 870 de los 1.252 presos que hubo en 1938 eran originarios de Asturias. El espectro de edades era muy amplio: desde aquellos que ni siquiera habían alcanzado la mayoría de edad legal hasta septuagenarios. Sin embargo, el núcleo más importante tenía entre 20 y 39 años (789 presos) y el estado civil del 59% de presos era casados.

La escritora Concha López Sarasúa nació en Mieres. Marchó de allí a Madrid cuando tenía 15 años. Durante las vacaciones de Navidad de 1942 acompañó a su güela en un viaje que solían hacer las mujeres para poder estar cerca de los presos, aunque ni siquiera pudiesen verlos todo lo que deseaban. “¿Dónde pararás esta vez? -En casa de Tita la de Mondoñedo, como siempre” Esperaban los indultos. Las mujeres se hospedaban en cualquier casa con derecho a cocina y allí, unas a otras se daban apoyo. La güela Jesusa tiene preso a su hijo Paco en la cárcel de Celanova (Ourense), Cesárea a su hermano. Carmiña es la novia de Paco y le advierte a Chita, la niña absoluta protagonista de esta novela, que no sea “cachifa” (traviesa) porque así sor Inés, que está en la enfermería de la prisión, quizá la deje entrar. Y Chita, esa niña curiosa e inquieta, nos va llevando por el lenguaje, los presos, las mujeres, el estraperlo, los relatos, las risas, las supersticiones, salpicados de expresiones en bable. El lenguaje de la novela es lo mejor, dibuja perfectamente a los personajes dándoles veracidad y auténtica cercanía.

No me explico cómo, después de tantos años, la autora conservó intacta la mirada de su infancia consiguiendo que su visión de adulta no contaminara el texto. No me explico cómo, detrás de toda la tristeza y el dolor de esa experiencia de las cárceles, dota al texto de ternura, costumbrismo rural y comicidad. Eso es lo que llaman rescatar del olvido, esa es la auténtica magia de la escritura.

En la contraportada del libro, Concha sonríe vistiendo una camisa blanca junto a una máquina de escribir con la que escribiría las páginas de su novela. Se ha quitado las gafas para mirar a la cámara. Puedo leer sobre las cárceles franquistas datos y datos. Pero la escritora ha puesto alma a todos esos personajes, les ha dado vida. Y ese es el don secreto de la literatura. Yo, sin conocerla, le doy las gracias a su hija porque insistió en que tenía que leer “la novela de mamá” y así me dejó compartir ese trozo de la infancia de Concha, su madre, y eso me parece extraordinario.

López Sarasúa, C. (1993). Celanova 42: La España rural de la posguerra.

Teijeiro, D. R. (1995). La prisión del Monasterio de Celanova, 1936-1943. Un análisis de la población reclusa. Minius, (4), 103-115.




Sirat (Oliver Laxe, 2025) - Camino de conocimiento

  Una rave no es una danza de derviches, pero podría simbolizar toda una mística del descubrimiento espiritual en una película de Oliver La...