[fuente: https://bit.ly/2D4YfvF]
Sumergida en semejante zafarrancho, me tropiezo con una lista, ¡esa lista de 1ºG! Soy una psicópata de la memoria, una auténtica “recojona”. ¡Ni me acordaba de que existía! La lista de todos y cada uno de los que con trece y catorce años estudiábamos primero de BUP escrita a máquina, siguiendo el orden alfabético de los apellidos. En un momento, repasándola, me acordé de todas y cada una de aquellas caras, con mucho cariño, perfectamente.
Quizá todo tenga una fácil explicación, parece que lo que ha vivido conmigo quiere ocupar un lugar físico, conservarse de alguna forma cerca de mí para que, cuando yo sea viejilla, pueda recordarlo con fruición. Poquito parece ser me fío de mi caprichosa memoria. Entonces, decido dejar el armario intacto, para saber que podré encontrarme sorpresas cada vez que quiera deleitarme cuando me apetezca bucear y fisgonear sin rumbo fijo en el cautivador pasado. Desde el trasfondo de un vulgar armario.
No comments:
Post a Comment