Tuesday, 3 November 2026

Muertes tan violentas

No caben en nuestra cabeza. Son vórtices de energía que horadan la tierra. Solo pensar en ellas duele. Y sin venir a cuento, sin nada que pudiera anunciarlo, sin un indicio, quebraron el mecanismo que debería funcionar como un reloj. Ese acto cotidiano de confianza en el progreso convertido en un instante atroz del que no se puede regresar. 

¿Se pueden explicar desde la física? ¿Dónde ha ido a parar toda esa voracidad? 

Piensa en el bombardeo de una escuela de niños, de un hospital; este es sin embargo el bombardeo del primer mundo, un jueves por la mañana, una jornada de trabajo, un gesto sin mayor trascendencia convertido en el final no buscado. 

Constatar que la vida no te protege de su propio horror. No hay nada que nos salve de la propia vida, solo seguir vivos e intentar consolarnos entre nosotros. 

D.E.P.



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