Sunday, 14 November 2021

Claves poéticas para entender "La vida inacabada" (2021)

Si tuviese que describir los poemas que llegaron a conformar en 2020 La vida inacabada diría que pertenecen a un tipo de poesía exploratoria que se ha denominado “orgánica” (Levertov, 1985): la poesía como forma de llegar a reconocer lo que percibimos, como ejercicio de autopercepción.

Gerard Manley Hopkins acuñó el término “inscape” (paisaje interior) para denotar la forma intrínseca, el diseño de características tanto en objetos singulares como en objetos que se encuentran en relación entre sí, y el término “instress” (énfasis o tensión exterior) para referirse a la experiencia de la percepción del “inscape", su nivel de apreciación.

Estos términos, que G.M. Hopkins utilizó principalmente en poesía en relación a fenómenos sensoriales, incluyen también la experiencia intelectual y emocional.

En la poesía orgánica, el movimiento métrico, la medida o las palabras son expresión directa del movimiento de percepción: no se trata de imitar los sonidos de una experiencia, sino el sentimiento de una experiencia, su tono emocional, su textura. La poesía orgánica se diferencia del verso libre porque no está escrita con el deseo de evitar la forma, sino con la intención de expresar la emoción incipiente tan puramente como sea posible. Los ritmos peculiares de las partes ayudan a describir el ritmo del todo.

Por otra parte, los poemas de La vida inacabada siguen, modestamente y sin haber sido plenamente consciente de ello cuando los escribía, el legado de la poesía confesional norteamericana, la de Anne Sexton, Robert Lowell, Sylvia Plath o John Berryman, sin olvidarme del gran Allen Ginsberg. “La poesía confesional se diferencia de la poesía romántica en la candidez, la microscopia de detalle y la densidad psicoanalítica con la que el poeta se revela, desvelando temas clínicos o privados sobre sí mismo” (Iriarte, 2004) El gran tema de esta poesía está en el yo, la autoexploración, el examen de uno mismo en relación a la propia identidad -en mi caso- esa identidad que te roba el dolor por la muerte violenta e inesperada de alguien cercano, como cuando Anne Sexton dice: “siento el noviembre del cuerpo” (I feel the November of the body). Los confesionales no buscan complacer ni encantar el buen gusto, sino dar rienda suelta a su imaginación y a sus pasiones agitadas buscando su genuina identidad. Hay un rasgo que los caracteriza y que creo que en mi caso está presente que es el hecho de mirar directamente a la muerte como se mira a la luz cegadora del sol, sabiendo que esa mirada puede herirte pero no por ello vas a dejar de hacerlo.

Esta forma de entender la poesía fue también un rasgo de los poetas visionarios del romanticismo como Blake, Byron, Shelley o Keats. Parece ser que William Blake, hijo de un zapatero, cuyos poemas son experiencias divinas y alucinantes donde se incluye textos, grabados e ilustraciones de gran valor, regularmente veía a Dios, a los ángeles y demonios. y hablaba con el espíritu de su fallecido hermano Robert. Su esposa Catherine comentó una vez: “Veo a mi esposo muy poco, siempre está en el paraíso”(Paul Glynn, 2021)

Esta poesía visionaria de sagrado descubrimiento (que difiere en su planteamiento del surrealismo o del recurso de las imágenes oníricas) está detrás de la primera producción poética de Dylan Thomas (ver mi tesis) y al fundirse con la experiencia de la enfermedad y la muerte de su padre, consiguió que sus versos se llenasen de gran fuerza expresiva y plasticidad. Sus poemas se hicieron, literalmente, de carne y hueso.


 [Songs of Experience, William Blake]

En los poemas de La vida inacabada (2021) están muy presentes los objetos. Cuando se habla de los objetos en la poesía confesional, la función que tienen es la de revelar un proceso de descubrimiento que se ha denominado la “falacia patética” (pathetic fallacy): las cosas inertes no solamente se vuelven cosas vivientes, sino que además pueden llegar a ser revelaciones, epifanías, relaciones con el sujeto, el yo. Por ejemplo, en el poema XXVIII titulado “El reflejo”, el espejo representa tanto la separación con respecto de los otros como la búsqueda de la identidad desde una percepción de la realidad que lo único que devuelve son imágenes distorsionadas.

Hay una revelación que parece proceder de las palabras que se enmarcan en un discurso que crea las convenciones del propio texto en tanto que poema. Como poeta, te conviertes en analista de tus propias emociones que revives desde la visita al terapeuta (Diana terapéutica), la salida del hospital (el olor de la desinfección en el box/ se cuela en el bolso de mano) o la imagen en blanco y negro de tu propio caminar hacia una tumba con un revólver cargado en el bolsillo como si estuvieras viviendo un western.

Cuando estaba inmersa en el proceso de escritura de La vida inacabada aquel final de 2019 precisamente se publicó el álbum Ghosteen que el cantante Nick Cave había compuesto en memoria de su hijo Arthur de 15 años, que murió víctima de una caída desde los acantilados de Brighton. Entendí que yo estaba llevando a cabo un proceso semejante al suyo. Comencé a indagar sobre el tema de cómo puede la poesía (en su caso las letras de sus canciones junto a la música) ayudar a sanar en un duelo tan cruel. De ahí nació el artículo titulado Poetry imagery of grief and loss after suicide: The process of rebirth in Nick Cave's Ghosteen lyrics. Además de aprender que existe una base neurológica en la que se constata que la metáfora regenera las funciones cerebrales dañadas tras la experiencia de un shock postraumático, entendí que la poesía nos permite también expresar aspectos que pueden ser tabú en nuestra sociedad. 

Todos los elementos/imágenes que apelan a los sentidos y el significado que adquieren en una obra poética se denominan “imagery” (conjunto de imágenes) y se basan en términos del lenguaje concreto que se utilizan para hablar de estados de ánimo. La asociación de esas imágenes recrea un estado anímico: (Los aromas estaban/y están, sigues en ellos/ o en la imaginación/de saberte envuelta en ellos).

Si tuviera que hablar de la tipología de imágenes y principales temas que aparecen en el poemario La vida inacabada destacaría:

1- Términos clínicos referidos a enfermedad mental – eutimia, euforia, labilidad emocional, autolisis, el insomnio, la percepción engañosa de la realidad,

2 - Términos sensoriales – vista (otros ojos), oído (Euterpe tocando el arpa), tacto (las manos, el cabello), olfato (aromas de las especias mientras se cocina)

3 - Climatología como expresión de altibajos anímicos -borrasca, tormenta, viento que lo destruye todo a su paso

4 - La arbitrariedad del deporte (como en la vida) donde conviven grandes logros (Armand Duplantis, La maratón de Valencia) y grandes pérdidas (Kobe Bryant, atletas jamaicanas que son descalificadas por su salida en falso)

Los poemas tienen también una importante base de “storytelling”, es decir, poseen en su mayoría un desarrollo narrativo:  mencionan lugares concretos (las islas Galápagos, la colonial Olinda, el país africano de Gambia), el mito de Diana y Acteón: (el ciervo amenazado, la gacela herida), la niña-yo de la infancia que siente/presiente cosas que van a suceder o sucedieron.

El paper se presentó por zoom (en pleno confinamiento ya que ninguno de los participantes pudimos viajar a Oxford) el mismo día en que mi padre hubiera cumplido ochenta y dos años. Fue emocionante. En ese encuentro en el que estuvimos enzarzados un fin de semana completo hablando única y exclusivamente de poesía, nos invitaron a declamar poemas y elegí leer tres de La vida inacabada que traduje a propósito al inglés ("Tightrope Walker", "Therapeutic Target" y "601216586"). El texto se ha publicado como capítulo de libro:

Chapter XXVI, en Music, Poetry and Language:Sound, Sight and Speechin Comparative and CreativeConnection Edited by Konrad Gunesch ISBN: 978-1-9196138-0-2 978-1-9196138-1-9 (eBook) 

y puede leerse completo en el siguiente enlace 

Creo que estas pautas pueden ayudar en la comprensión de este poemario que para mí ha sido, en todos los sentidos, una gran experiencia y un precioso regalo.

El libro está disponible en la página web de la editorial Cuadranta  y en librerías.

Saturday, 6 November 2021

Encara no ho saps?

Mercedes Salisachs (1916-2014) fue hija de un rico industrial barcelonés. Lejos de acomodarse a su buena situación económica, se comprometió con la escritura y con la vida de forma admirable. Estudió peritaje industrial y se casó  a los dieciocho años con el hijo de otra acaudalada familia catalana. Los estudios se los eligió su padre. Estudiaba por libre, con profesores particulares, y a los exámenes que eran públicos acudían su familia y su novio. No le gustaban los estudios, pero contaba que obtuvo notas excepcionales "por amor propio". Y ese amor propio puede decirse que es su rasgo más destacado, además de su enorme atrevimiento y el hecho de ser una mujer inmensamente trabajadora. Lo suyo con la literatura fue un amor que duró toda la vida: no necesitaba de triunfos para seguir escribiendo en los momentos en los que ella decidió hacerlo con una coherencia y un frenesí inauditos para su edad y condición.

Sin embargo, no tuvo que ser nada fácil lo de decidirse a escribir.

En la sociedad burguesa de la época, que una mujer escribiera no estaba bien visto. Debutó con la escritura a los 39 años y no la admitieron ni las señoras ni los escritores de entonces: las primeras porque sus libros -decían- eran escandalosos, los segundos porque entendían que una señora no podía escribir, que seguramente "tenía un negro". A pesar de haber sido elogiada por Primera mañana (1955) y en alguna que otra ocasión, la ignoraron, estando como estaba también alejada de los círculos literarios madrileños. 

Incluso siendo considerada un bicho raro, ella siguió adelante.

Tuvo cinco hijos y Miguel, su segundo hijo, murió a los 21 años de un accidente automovilístico. El dolor es un gran acicate para seguir escribiendo, y así fue: Miguel fue la inspiración para escribir la novela con la que ganaría el primer Premio Planeta de la democracia en 1975. La gangrena no es una novela fácil. Escrita en primera persona, retrata una alta sociedad catalana donde la hipocresía y la traición está a la orden del día, una sociedad que ella bien conocía: muy compleja, llena de preguntas y respuestas difíciles de contestar. La gangrena no distingue de ideologías, se extiende a derecha e izquierda, corrompiendo a todo ser humano.

Mercedes Salisachs se permitió retratar aquella percepción que tenía de aquella sociedad haciendo una poderosa reflexión al respecto y sabiendo que pagaba un precio muy alto por ello.

Mercedes Salisachs cuando tenía 92 años con su nieta Alejandra.

Reviso ahora la biografía de esa mujer bajita que no paró de hacer cosas y no se dejó vencer por los que no creían en lo que hacía -incluso dentro de su propia familia- y pienso que, de haber aprendido a hablar catalán, podría haber evitado quizá muchos enemigos.

'¡Pero es que resulta que sabes un montón de idiomas y no sabes catalán!', le llegaron a decir.

A veces, estamos inmersos en una situación que no entendemos y nos falta caer en la cuenta de algo muy cercano, muy evidente, que se nos escapa y sirve de excusa a la hora de concitar muchas envidias.


Monday, 1 November 2021

Otoño

 




OTOÑO

Se acerca insidioso
el tiempo de la borrasca,
de la muerte removida
- dilatada -
del crujir de los huesos de santo
en la memoria aventada
de las siemprevivas.

La luz de la mañana,
la primera luz del día,
la más bella, como la última,
la más amarga,
matices frescos del alba
anunciando lo que no es,
la calma.

A lo mejor fue el deseo
de saldar una terrible deuda,
de rebelarse contra esta otra vida,
de saber que nada se iba a parecer
a lo que deseabas.

                        -- Lola Alemany

Sunday, 24 October 2021

Romance de la cazadora de lunas


El otoño llega fresco

por las noches sobre todo.

Ya pasado el equinoccio

debe cesar mi acomodo.


Luna de sangre la llaman

porque se espera la caza.

Ilusión de luna inmensa

redonda como naranja.


Voy en busca de ilusiones

para pasar el invierno

a lomos de un caballito

que galopa y habla tierno.


Me cuenta que llueve fino

en el balcón de mi casa.

Los árboles han cedido,

las aves guardan sus alas.


Aguanta mientras me inclino

y suave acaricia mi alma,

sin que tropiece en mi ensueño

me posa sobre la cama.

                            -- Lola Alemany

Sunday, 17 October 2021



QUIZÁ MORIR NO DUELA TANTO
                                      –Lola Alemany

A todo nos acostumbramos:
a vivir a escondidas
a llorar debajo de la mascarilla
al languidecer de la tarde
a la zozobra continua
al sabor de los besos perdidos
al recuerdo de las carcajadas
a errar como prófugos de los afectos.

A veces, un dios salvaje, desalmado,
nos sacude hasta hacernos trizas
el alma, ahíta de dolor, retorcida.
Mientras la desesperanza,
recitamos plegarias a la dicha
de aquellos días de verano,
inamovibles ahora en el recuerdo,
cuando los pies se hundían en la arena.

                  Una celda en cada esquina (2021)

Wednesday, 26 May 2021

No es casualidá

Que las cosas pasen o no pasen a estas alturas no es casualidad. En la calle, en las urnas, en las noticias, las cosas no pasan porque sí. Y sin embargo, no recordamos la sonrisa pícara con esos ojitos embaucadores que miraban nada menos que a Millán Astray, cantando al Madrid de la cochambre de Largo Caballero y de Negrín, el Madrid de los milicianos que tanto sufrió y sufriría en los años de la posguerra y de los represalidados. La intención de tirar a los comunistas de Madrid de esa Isabelita que luce como la mismísima Celia Gámez del chotis no es casualidad. Ya no nos sorprende que alguien desde Vox lo recordara ¡Ya hemos pasao!. Si, son ellos. Lo pensamos los que conocemos ese momento tan garboso y cruel cuyo metraje ha quedado grabado más en YouTube que en la memoria colectiva. Cuando lo vi por primera vez, sentí un tremendo ahogo en el pecho y lloré de pronto, pensando en todas las tragedias que iban a llegar después, en todas las desgracias que les iban a sobrevenir a las familias humildes que habían luchado en el bando que perdió la guerra.

Salimos de un año duro de virus, de pensar que se nos iba todo a la mierda. Hemos perdido muchas libertades, y una pérdida aún mayor, la de una generación casi entera que recordaba esos años, hijos y huérfanos de represaliados por el franquismo, como lo fue mi padre, que se los ha llevado por delante un virus. Así, perderemos todos la memoria y no recordaremos la sangre que injustamente se derramó y cómo se fueron muchos otros de rositas mientras esto sucedía. Hay una idea sobre el karma un poco estúpida que dice que el universo hace su trabajo para ajustar las cuentas, que todo se recoloca en su sitio. Me encantaría pensar que es cierto, pero me temo que no es así.

En mayo de 1941 llegó a Alicante una delegación de las juventudes hitlerianas femeninas. Hace ochenta años, pero eso da igual porque la historia, de una forma u otra, se repite, por eso hay que prestarle atención. Unas cuarenta chicas rubias afiliadas al partido nazi se pasearon con mínimos vestiditos e impecables piernas en lo que sería un espectáculo para la población normal y corriente en plena hambruna de posguerra y con la iglesia rancia de por medio que no sé cómo permitía que desfilaran con tan poca ropa esas señoritas por toda la provincia,  por Elche, Benidorm, Calpe, Orihuela y Alcoy. Consta en el recuerdo que tomaron un cóctel de despedida en el casino de la Explanada tras un espectáculo folclórico en el Paseíto de Ramiro. Hitler pedía ayuda intentando aparentar que no la necesitaba, artimaña que funciona muy bien en política.

 

Lo que más me impresiona de la noticia no es la imagen en sí, que ciertamente contrasta con esa España tan triste que recordamos en las imágenes que conocemos de la posguerra, ni la noticia en sí, aunque es bien divertida. Es una historia marginal que se menciona, la del cónsul alemán Von Knobloch en Alicante. Este señor fue agasajado por todo lo alto reforzando su posición política en el ayuntamiento ¡hasta una plaza pasó a llamarse con su nombre! Cuando Alemania perdió la guerra, el cónsul perdió su cargo, también su plaza. Hasta ahí todo bien. La anécdota es que, como dice la noticia de David Rubio en Aquí en Alicante (nº48, mayo de 2021)”acabó sus días en Conil de la Frontera, provincia de Cádiz, donde abrió un camping”. ¡Achavo cabrón! Perdonad, pero me sale así. Mi abuelo no pudo regentar nunca un camping porque no le dejaron ni con vida para poder disfrutar de mi padre. Esa es la diferencia. Ellos vienen, se van, hacen, deshacen, vuelven a estar presentes, nos vejan, nos lían. Y no es casualidá. ¡Ni chotis ni hostias!

Sunday, 2 May 2021

La esfinge y el camaleón: Nico y Linda, madres


A Nico, la atractiva cantante de la Velvet Underground, la llamaban la esfinge. A Linda Evangelista, la top de las top de los 90, la llaman el camaleón. Las dos tienen en común bastantes cosas pero sobre todo lo que tuvo que ser una dura situación como madres solteras. Bueno, esto no es del todo así porque en realidad se embarcaron en la experiencia de ser madres solteras sabiendo que no contaban con el apoyo de sus parejas. Parece que a las mujeres más icónicas y espectaculares les estuviera vetada la faceta de la maternidad en solitario, siendo acechadas y criticadas de cerca.

A la agridulce Nico, cuyo nombre era Christa Päffgen, nacida en Colonia, Alemania, le gustaba España. Muchos de nosotros recordamos los famosos anuncios del brandy “Terry me va” con la chica nórdica "Usted sí que sabe". Después de ser contratada por Chanel, decidió marcharse a Nueva York y allí se convirtió en la musa de Warhol, el icono de la modernidad. Fue una mujer dura, en muchos aspectos, infranqueable. Además de modelo, tuvo una vida muy intensa, llena de experiencias en la música y en el cine. Supo desenvolverse por todo el espectro cultural de Manhattan y de Paris, conociendo a cantantes, compositores, directores, actores. Su único hijo, Ari, nació en 1963, sin ser reconocido por su padre, Alain Delon. Fue precisamente la madre del actor y empresario francés la que se hizo cargo del niño porque Nico era joven y no estaba centrada en ello. Nico sintió mucho pesar al respecto. Y consiguió retomar la relación con su hijo quizá un poco tarde: un par de años antes de su muerte. Falleció de forma inesperada y fruto de una negligencia médica. Sufrió un accidente de bicicleta durante una estancia en Ibiza. Al llevarla al hospital la trataron como una insolación cuando lo que le ocurrió fue un derrame cerebral. Aún era una mujer joven, le faltaban unos meses para cumplir 50. Estaba finalmente cerca de su hijo. Tenían años por delante.

La supermodelo eterna, la top de las top de los 90, la más impresionante de ellas, Linda Evangelista, un auténtico camaleón de 1'78m de estatura, dio a luz a su único hijo cumplidos ya los cuarenta. El niño, Augustin James, fue fruto de un corto noviazgo con el consejero delegado de uno de los grandes grupos de lujo del mundo, François-Henry Pinault, casado con la actriz Salma Hayek. El hijo de Linda nació pocos meses antes que Valentina, la hija de Salma Hayek; de hecho, las dos estaban embarazadas del mismo hombre y dieron a luz a sus retoños con una diferencia de meses. Aunque Linda llegó a un millonario acuerdo de manutención para su hijo después de mucha polémica y juicios, tuvo que ser difícil para ella verse rechazada de esa forma por el CEO de compañías de artículos de lujo y marcas de moda.

Estar en lo más alto es igual que estar en lo más bajo: es el mismo vacío, dijo Nico. La mayor desgracia para una modelo es dejar de ser esa belleza que intenta seguir siéndolo a lo largo de los años y acaba víctima de la sombra de lo que fue. En el caso de ellas, fueron ganando en autenticidad, consiguieron más libertad. A pesar de pagar un precio muy alto, creo que llegaron a un punto donde consiguieron ser fieles a sí mismas en vez de estar haciendo lo que otros esperaban de ellas. Y eso ya es un gran triunfo.

Andy Warhol se comportó como un bocazas despreciando a Nico hablando de ella como una adicta gorda. Las revistas del corazón también arremeten contra Linda, publicando fotografías sobre lo irreconocible que está, que si el aumento de hormonas, que si la menopausia. 

A mí me siguen pareciendo muy atractivas. Mucho más. Me gusta pensar en ellas como mujeres valientes que se han podido equivocar pero siempre han sido fieles a sí mismas y que, seguramente si les dejan elegir quedarse con una única cosa sobre la faz de la tierra, elegirían el afecto de sus hijos. 


                                                            Linda Evangelista con su hijo


Sirat (Oliver Laxe, 2025) - Camino de conocimiento

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