Monday, 14 August 2023

CUANDO DECIDES NO IR A LA FIESTA

Estuvimos el miércoles pasado en el cine viendo Oppenheimer (Christopher Nolan, 2023). He decidido dedicarle la reseña de la película a la científica Lise Meitner, la “madre de la bomba atómica” ya que Hollywood se olvidó de ella al hablar del “padre de la bomba atómica”. Me parece que este olvido es la excusa perfecta para conocerla mejor.

La peli está muy bien. El director de Interstellar (2014) o de Dunkerque (2017) se esmera en la factura impecable de productos visualmente extraordinarios, con un preciosismo elaborado y amor por el detalle como solamente saben hacerlo los ingleses. La película, aun siendo muy larga, es ágil. A pesar de las explosiones y en plena ola de calor ¡pasé frío en la sala de cine!, disfruté de la interpretación del actor irlandés Cillian Murphy (Peaky Blinders) que resulta muy convincente en el personaje del físico teórico estadounidense Robert Oppenheimer.

Uno de los personajes que más me llamó la atención fue el de Kitty Oppenheimer: bióloga y botánica estadounidense de origen alemán que es interpretada por Emily Blunt. Katherine (Kitty, de soltera Puening) se enroló junto a su entonces marido Joe Dallet en el batallón Mackenzie-Papineau de voluntarios estadounidenses y canadienses de las Brigadas Internacionales. Se quedó viuda muy pronto. El gobierno McCarthy no olvidó fácilmente su pertenencia al partido comunista norteamericano. Me gustó mucho oir hablar de "marchar a España para ayudar a la República".

Llama la atención la relación que hay entre Robert y ella porque se apoyan a pesar de sus muchas diferencias, aunque en tres horas es difícil entender la naturaleza de una relación tan compleja cuando tampoco es ese el tema que trata la película.

¿Por qué prefiero hablar de Lise Meitner? Porque fue ella la científica que descubrió la fisión nuclear. Pero hay algo más: Robert Oppenheimer fue el padre “arrepentido” de la bomba atómica mientras que Lise Meitner rehusó participar en el proyecto Manhattan por ser objetora convencida desde el primer momento. Creo que merece la pena deternernos a pensar en la integridad de esta investigadora a la que se denegó injustamente un Premio Nobel de Física y Química tras ser nominada más de 48 veces. Otto Hahn, el físico con el que colaboró durante más de treinta años, sí que lo recibió. Y no ahondo en las razones.

Esta película hubiese sido una ocasión para visibilizar a Meitner, su pasión y dedicación como investigadora en el contexto de la gran participación femenina en el Proyecto Manhattan que también se ignora. De todas formas, no necesitaba muchos halagos para seguir siendo ella misma. Era feliz investigando y también en su puesto de profesora en Berlín, por eso he elegido una imagen de 1957 junto a unas alumnas para ilustrar este post. Hubiese estado bien reconocerle su lugar en su época (y ahora, también). En 1997 el elemento 109 de la tabla periódica fue nombrado como ella: meitneiro (Mt).

Lise Meitner fue una mujer que, como dice su epitafio, nunca perdió su humanidad. Muy inteligente no solo para la ciencia: consciente de cosas que no eran en absoluto justas, siguió en su lugar impertérrita. Admirable.



Monday, 17 July 2023

¿Con qué cuerpo me levantaré dentro de una semana?

Tengo la sensación de unos resultados médicos, como si tuviesen que hacerme una biopsia y quizá necesite prepararme para lo peor. No sé ni qué pensar. He de ser honesta y reaccionar. Para mí es expresar con sencillez lo que pienso.

Yo viví toda la gobernanza de Aznar (1996-2004), sus ansias de gloria, su prepotencia, su mano negra en ayuntamientos: Gallardón y la ley del aborto, la guerra de Irak y las sonrisitas con Bush y con Blair. Y entonces el 11M le estalló en la cara, como una bomba transportada en una mochila y detonada con un móvil.

El mal perder en el poder. Es un fenómeno que ocurre cuando se da por sentado que el cargo es vitalicio y que nadie más que tú sabe desempeñarlo. Ocurre por doquier. Entonces te levantas de entre los muertos e inventas los tentáculos. Te conviertes en patético opinador o en pulpo que tiene las manos largas. Y le pasó a Rodrigo Rato, que no pudo ser presidente del gobierno ¡mecachis! y le pasó a Miguel Ángel Rodríguez, que se quedó en penoso portavoz del gobierno. Y le pasó a Felipe González, ¡qué decepción más grande! Y también están ellas. Esperanza Aguirre, que quiso ser nuestra Thatcher, Botella, temible analfabeta que destruyó vivienda pública, Cospedal, que casi se carga la sanidad pública en Castilla La Mancha. Ellos y ellas, que se quedaron a medias porque siempre les sabe a poco, se van por las puertas giratorias, a las compañías eléctricas, a seguir creando grandes fortunas en Marruecos o Sudamérica, y a cultivar bonsáis. Pero algunos, después de la destrucción que ocasionan, siguen presentando una debilidad máxima: tienen muy mal perder, y necesitan seguir ejerciendo poder en la sombra. E inventan sus propias creaciones con un discurso de manipulación ¡que funciona a la perfección! Y las creaciones a veces se parecen a monstruos de la talla de Ayuso o Abascal y que llegan incluso a devorarse a sí mismos y despertar de entre los muertos, como Rita Barberá, que después de todo lo robado la encumbrarán aún más. ¡Increíble si no fuera cierto!

Lo que necesitamos es otra cosa que pasa por destruir a estos gobernantes de mierda. Tenemos poder para ello pero no nos damos cuenta, y los sufrimos en silencio, como las hemorroides. Perdonad el tono pero la circunstancia lo precisa.

Miro el futuro con preocupación, como la persona que espera los resultados de una prueba médica que no pinta nada bien. Y siento que todo esto es fruto de haber consentido entre todos la mala praxis de algo tan sagrado como debería ser el gobierno de los pueblos. Ningún pueblo está a salvo de sus gobernantes. Esa ha sido la terrible maldición de la historia. Un pueblo tiene que reivindicar un gobierno a su altura, que lo respete, que lo cuide, que lo proteja de muchas barbaries. Y resulta que los peores enemigos siempre han estado dentro, han sido los propios dirigentes, fuesen reyezuelos o dictadores. Por eso la importancia de guillotinar a los malos dirigentes, porque está claro que nunca van a rendir cuentas, y dejar el poder al pueblo, al menos el pueblo se supone que entre todos encontraremos lo mejor para todos, salvo que haya algún listo o lista que se suba de tono y la pifie. ¡Y hay tanto listo y lista en España! Por eso habría que imponer la alternancia en el poder como algo sano. Ninguno podemos garantizar que no nos convertiremos en monstruos. Un trocito de poder que te den y ya te vuelves imprescindible. “¿No conoces a fulanito? Pues dále un carguito.” Puto ego.

Y ahora piensa bien. Yo no voy a convencer a estas alturas a nadie. Lo que sí que quiero es que observes si este gobierno que votas va a proteger a todos o a unos cuantos, ¿solamente se van a proteger entre ellos? ¿me van a respetar como persona, como mujer? O me van a señalar por pensar distinto. No sé si con mi novela acabaré censurada por hablar de los represaliados en la guerra civil y resulta que mi madre tenía razón desde el principio. El título de la novela "De color de amapola" (que solo tiene un año) es un homenaje a Miguel Hernández, que era del pueblo y más bonico que todas las cosas. ¿Miguel Hernández fue un peligro?

Roberto Ibáñez, al que también quiero homenajear en su reciente fallecimiento con la viñeta que ilustra este post, supo entender al partido P.E.D.O. Maravilloso, sin palabras.

Como si fuese casualidad (no creo en ellas) he finalizado la lectura de “Subir a respirar” (Coming up for Air) de George Orwell. Hay una cita de este libro que vamos a repensar juntos: “Cuando el fascismo llegue finalmente a Occidente, lo hará en nombre de la libertad.”

No sé los presupuestos económicos de Vox. Me figuro que son extraordinarios porque han empapelado Alicante. En la parada del autobús, un cartel gigante con la foto de Abascal vestido de la marca esa que es de Bertín Osborne, el capote o no sé cómo se llama. El cartel no contiene ningún texto. Solamente una palabra gigante: LIBERTAD

Creo que es más necesario que nunca ir a votar. No son ciclos o alternancia de poder. Esto es bien difícil de digerir: es otra cosa. Rajoy es una monjita de la caridad comparado con estos bichos, hijos directos del odio de los hombres de Paco, sí, de Queipo, de Millán, de Yagüe... Por eso los españoles jóvenes que no conocen la historia lo viven con soltura. No saben bien lo que ocurrió en España hace tres generaciones. El dolor fue inmenso y parece que había que olvidarse de tanta pena. No se aprendió bien. 

Hagas lo que hagas, no te quedes sin votar. Y vota bien.


Monday, 12 June 2023

LA TOALLA QUE BORDÓ AMPARO

Dicen de Calles que es el pueblo más bonito de España. Y yo no lo voy a poner en duda. Un pueblo chiquitito en La Serranía, entre Valencia y Ademuz. En una de las orillas del rio Tuéjar, al que se accede por un viaducto, y con muy poquitos habitantes. Un lugar precioso.

La protagonista de esta historia se llama Amparo y vivió en Calles. Ella bordó una toalla con todo el amor que sintió por José, su padre, al que visitaba cuando estaba preso. Mari Carmen atesora esa toalla como recuerdo del amor por sus abuelos, que vivieron la represión del franquismo.

Conocí a Mari Carmen el pasado 5 de mayo en la Fira del Llibre de València. Ella buscaba otra lectura, pero acabamos charlando y enseguida conectamos. Cuando me envió la foto de la toalla y me contó hasta donde sabe de esas historias, me pareció importante escribir sobre ello. Estamos en campaña electoral y no podemos retroceder en materia de Memoria histórica. Alberto I el derogador ya ha anunciado que será de las primeras cosas que va a hacer: derogar la Ley de Memoria Democrática que tanto tiempo ha costado sacar adelante. Nosotras hemos pensado en inspirar a votar en otro sentido contando la historia de Amparo, y no porque seamos militantes de extrema izquierda o gente peligrosa, sino porque el recuerdo de todas esas familias represaliadas por el franquismo bien lo merece. Ese es el camino que debe de seguir este país. Como mujeres y nietas de familias que sufrieron mucho, queremos tener el espacio para honrar la dignidad de esos abuelos y abuelas y sentimos que tenemos pleno derecho a ello.

Ahí está Amparo, que dio a luz en casa ayudada por su madre y sus hermanas porque como era roja no pudo tener atención médica, que visitaba a su padre en la cárcel recién parida para que el abuelo pudiera conocer a su nieto, y que estuvo bordando una toalla donde, camuflada entre el jarrón y las flores, quiso bordar una bandera republicana, símbolo de los ideales por los que había luchado su padre y que estaban siendo perseguidos. El abuelo se tatuó el brazo para que no se vieran unos números marcados. Ella recuerda el brazo tatuado. Nadie le dijo dónde estaba la cárcel.

Para Mari Carmen y para mí, ese bordado significa el tesón de vivir y el objeto que resume los vínculos de amor infinito que las dos sentimos. Estamos preocupadas, como muchísimos españoles y españolas, por el avance del discurso de odio que lo va impregnando todo y que hace que el estómago se nos vuelva del revés.

Hoy la animo y os animo a seguir juntando fuerzas para defender la verdadera democracia.



Wednesday, 7 June 2023

LA REPRESIÓN TOLERANTE O LOS LOBOS DISFRAZADOS DE CORDEROS

El pasado lunes estuve viendo el estreno del documental “Las tres muertes de Teófilo del Valle”, del guionista y cineasta eldense Manuel de Juan, y me impresionó, incluso conociendo como conocí los años 70 en España, el desparpajo con el que muchos años después, y gracias a sus propias declaraciones, nos enteramos de la forma en la que el Juez de Instrucción y Primera Instancia de Elda don Agustín Ferrer Barriendos, fue presionado por el Ministerio del Interior por haberse atrevido a arrestar a un policía en cumplimiento de sus funciones, apremiándolo a que modificara esta resolución, a que “se inhibiera y quitara de encima el expediente, pero limpio de polvo y paja.” Así, con esas palabras.

Una de las formas en las que el fascismo entra de puntillas por la puerta de atrás en la sociedad es ensuciando el buen nombre de personas decentes. Esta estrategia sucia y mezquina es puramente fascista y ha ocurrido por ejemplo en el caso de Mónica Oltra. Los medios y las redes sociales son los grandes aliados. Acabo de localizar una información de cómo se creó una imagen falsa de Enrique Múgica en 2019 en la que pasea por una concurrida avenida con una bolsa de Chanel con la leyenda “Cuando el comunismo sale de compras”. Es muy sencillo crear un bulo. Cualquiera puede hacerlo. Con texto, con imágenes. La ocasión la pintan calva. También a Teófilo, este chico eldense que asesinaron en 1976 con tan solo veinte años, lo acusaron de ser drogadicto y delincuente, para que se viese que en cierto modo no pasaba nada porque lo hubieran asesinado a sangre fría. Y todo el que lo conocía lo confiesa: se inventaron esas acusaciones. Y cuando se ha descubierto que esto no fue así, nadie ha venido nunca a pedir disculpas por ello, ni siquiera el policía que disparó contra él.

Una vez se aclara la verdad, no resulta fácil desarticular la forma en la que se ha ensuciado la reputación de alguien, porque ya se ha conseguido hacer el daño que se perseguía y la noticia, sencillamente, ya no interesa. Y vuelvo al lamentable caso de Mónica Oltra. ¿Quién le va a pedir ahora disculpas?. ¿Quién va a reparar el daño hecho?. ¿Quién va a reconocer el valor de su buena gestión cuando se han esperado a que fueran las elecciones del 28M para sacar a la luz el informe policial que le da la razón cuando se disponía de él mucho antes? Porque no todo el mundo es igual, no toda la gente que se dedica a la política tiene los mismos escrúpulos. Los fascistas carecen de escrúpulos. Y ya está, es así, siempre lo ha sido. Esto lo aprendí, como mucha gente de mi generación, en la adolescencia, viendo la película Novecento (1976). Y ahora me encantaría que lo reflexionaran los jóvenes, porque deben y pueden y les va a tocar defenderse. Hay que cuidarse de los lobos que vienen disfrazados de corderos. Mañana pueden ponerte una pistola en la mano y azuzarte a que sueltes el odio que te han inoculado y de pronto te des cuenta de que has matado a alguien. Ellos no harán el trabajo sucio ni mancharán su reputación. Por eso saben estar callados. ¡Cuidado!. Te pondrán la pistola en la mano.

Hablar de fascismo o de comunismo en el siglo XXI puede parecer un anacronismo. Quizá es más correcto hablar, como lo hace el historiador Francisco Carantoña, “de una nueva derecha antiliberal, nacionalista, xenófoba y con frecuencia fundamentalista religiosa que no reniega de la democracia, pero sí de la libertad y de los valores de la Ilustración que sustentan las auténticas democracias.” (La voz de Asturias, 26/06/2018)

Herbert Marcuse, un gran pensador de la llamada Escuela de Francfort del siglo pasado, escribió “La tolerancia represiva”, un libro que se convirtió en lectura de culto en los campus universitarios norteamericanos donde Marcuse llegó a ser una figura venerada entre los sectores más radicales de los años 60. Suya fue la consigna “Make love, not peace.” Marcuse acusa a la burguesía, considerándola la causa directa de la opresión fascista que soporta la sociedad. Así como el marxismo criminaliza a la clase capitalista, la Escuela de Francfort y en especial Marcuse, declara culpable a las clases medias. Los individuos que somos de clase media, porque ya ni siquiera tenemos conciencia de clase trabajadora, somos los nuevos ricos que nos tomamos las cervezas en los bares incapaces de luchar por nuestros derechos, y que fácilmente podemos convertirnos en nazis potenciales, incipientes fascistas con síntomas de patriotismo o defensores a ultranza de valores religiosos tradicionales sin ser practicantes.

La derecha autoritaria, nacionalista y xenófoba, va penetrando como una mancha de aceite en Europa, y aunque no lleguen a establecerse como régimen de partido único, son la fachada de la variante moderna de la intolerancia y la dictadura. Comparten rasgos comunes con los fascismos y movimientos autoritarios del periodo de entreguerras: nacionalismo exacerbado, desprecio por las libertades y derechos individuales, rechazo a la libertad de prensa, racismo, machismo. Y sobre todo, el rechazo a un principio fundamental de la democracia fundamental: la separación de los poderes del Estado y la independencia de la justicia.

Cuando en 1976 se le aprieta al juez eldense para que “se inhiba y se quite de encima el expediente" aun sabiendo de todas sus irregularidades, se está perpetrando el secuestro de la sociedad civil que asiste desconcertada a esa cruel impunidad.

Hemos de seguir creyendo en la democracia pero sin ser ingenuos, porque de lo que se trata es de defenderla, luchando contra los nuevos fascismos que están entrando en las instituciones en silencio, por la puerta de atrás, disfrazados de corderos y llenando a la sociedad de odio.


Monday, 22 May 2023

És molt fotut això de fer-se major


La ciutat d'Elx guarda per a mi records molt grats. Allí vaig treballar durant deu anys: cinc en l'IES Montserrat Roig i altres cinc en la EOI d'Elx. Em va convidar la Fini, de la Llibreria Santos, per a signar en la seua caseta de la Fira del Llibre de Sant Jordi d'Elx el diumenge 23 d'abril al matí. En acomiadar-me, ella mateixa va ser la que em va portar a saludar a José Antonio Quesada Coves. Jo volia llegir la seua novel·la en valencià Maleïts Feixistes i vaig fer una mica el ridícul preguntant-li pel significat del títol. M'hauria d'haver adonat que “feixistes” es pronuncia de forma molt similar a “fascists”. Tinc 18 anys més que José Antonio i vaig ser la seua professora fa 30 anys. Com passa el temps, de veritat!. Jo era molt exigent com quasi totes les professores d'anglés i em va costar molt encaixar amb l'ambient de la secundària d'aquells anys del final de BUP en els quals començaven a aparéixer els grups de l'ESO.

Llegir la seua novel·la ha sigut tota una experiència. Em costa molt parlar en valencià però em resulta pròxim llegir-lo i comprendre'l. En aquesta ocasió he volgut posar-me el repte d'escriure la ressenya en valencià, com a homenatge a una llengua que gaudisc molt llegint encara que no puga parlar-la amb fluïdesa. He de dir que ha sigut molt plaent llegir els 56 capítols de la novel·la i que estava desitjant que arribara la vesprada per a continuar fins a l'última pàgina. El llenguatge és senzill i, no obstant això, ple d'expressions que són pròpies del lloc (posar-se como un gat estufat, em cague en Dénia, no em toques les castanyes, cara d'ametles amargues o cara de magranes agres, traure de polleguera, i torna la somera al fang). És una novel·la que pots veure, sentir l'olor (de la terra remoguda), tocar, i sobretot, sentir. Tot el que es narra està molt ben narrat i està també molt pròxim als nostres entorns familiars. Em pregunte si José Antonio té cosetes del Jeroni (“Jeroni, no exageres, que amb aixó de ser escriptor de seguida ho portes tot pel camí del drama, p. 50”)

El personatge de la iaia Maria està descrit d'una forma molt bonica, amb tota la seua tossudesa i caràcter, com a part d'una cultura rural que està desapareixent de la mà dels nostres majors. És un personatge inesborrable amb el seu mocador roig sempre al coll. És molt autèntica aquesta iaia:

“La meua neta no entén com puc ser comunista i creient, diu que això no té cap ni centener... Una elxana de soca-rel com jo no pot estar d'acord amb la crema de la nostra patrona, la Mare de Déu, per molt comunista que sigua” p. 82.

Li desitge molta sort a José Antonio. Tant de bo pugues viure com jo l'experiència d'un alumne que et fa adonar-te que l'adolescència es passa i en el futur ocorren coses extraordinàries. Aquest llibre teu és per a mi una promesa de la lleialtat a tots aqueixos valors pels quals val la pena viure. Amb aquest llibre em demostres moltes coses, i la més important, que val la pena escriure per a explicar-lo tot.

Wednesday, 3 May 2023

La coleccionista


    – ¡Tú no tenías que haber dicho en voz alta delante de mí algo semejante, Fiódor D.!

    Pensar que las mujeres somos volátiles e inconstantes por naturaleza y meternos a todas en el mismo saco me parece un grave error de cálculo. Parece mentira que seas recordado como el gran conocedor del alma humana, de las pasiones, de los mayores logros y de las conductas más viles.

    Estoy aquí, delante de mi preciosa colección de sellos rusos del siglo XIX y me pregunto si ahora, después de hasta donde he conseguido llegar, me reconocerías mis logros, con la filatelia y con muchas otras cosas. ¡Y no he gastado dinero en ellos! Todos los he ido recogiendo de la correspondencia de la gente, de la estafeta, de las donaciones. La filatelia es para mí pasión: mis sellos son ventanas a otros países, a otras culturas. Gracias a ellos, he viajado mucho, tengo mucho mundo. Y aunque me miran como a un bicho raro porque no hay mujeres, los coleccionistas de estampillas me respetan. A veces me encantaría que estuvieses aún conmigo para que la vieses y no te quedase más remedio que dar tu brazo a torcer. Estoy segura de que me felicitarías y cambiarías de opinión con respecto a la volubilidad de las mujeres. ¡No te das cuenta de que eso está en las personas, no en el género!

Cuando comenzamos a transcribir El Jugador juntos, entendí que eras precisamente tú un ser muy impresionable, no te voy a llamar voluble. Enseguida te encaprichabas de las mujeres y llegaste a estar muy pillado por esa Polina que no era sino una lagarta, una vampira emocional de mucho cuidado. Marya Dimitrievna era de otra forma, ¡bastante tuvo con su primer marido que se lo bebía todo y su pequeño Pasha! Tú llegaste allí a salvarle la existencia y fíjate cómo te lo devolvió, liándose con un estudiante. Y mira como en cuanto se enteró de tu epilepsia, cogió las de Villadiego. Aun así, tú la defendiste en tiempos difíciles con su enfermedad. Eso te honra.

La verdad es que teniendo esas mujeres tan impresionantes como tus grandes amores,te sorprendió que yo fuese tan joven y te aceptase tal y como eras. A mí no me impresionó tu apellido porque yo sabía que aunque fueses el mismo Dostoievski, tú eras bajito, muy frágil, celoso, atormentado, y sin embargo ¡mi Fiódor! Yo te amaba ya siendo una adolescente cuando mi padre me leía tus obras, pero nunca te idealicé, eso es verdad.

Yo fui la que te ayudó a salir adelante, y lo digo con orgullo, porque sabía lo grande que era tu enorme sensibilidad ¡gracias a tí, tus lectores comprendemos la complejidad del alma humana! Yo descubrí tus devaneos sabiendo que eran parte de tus debilidades, junto al alcohol, el juego, ¡un clásico!. Y luego te sentías hundido porque habían estado jugando contigo.

¡Cómo me gustaría contarte que varios lectores y sobre todo muchas lectoras del siglo XXI han descubierto al gran Dostoievski, pero también a mí, a su taquígrafa, que era veinticinco años más joven que él y que fue la mujer que lo quiso de verdad durante los últimos catorce años de su vida!. Yo me convertí en editora y distribuidora de tus libros. Me llaman en la Wikipedia “memorialista” porque escribí un diario de más de setecientas páginas y también “bibliógrafa” y “editora”. La vida fue especialmente dura conmigo. Tuvimos cuatro hijos. Nuestra pequeña Sonya murió con apenas tres meses. El pequeño Alexey con apenas tres añitos. Fiodor y Lyubov vivieron más, y Lyubov también quiso escribir y seguir tus pasos. Yo viví por y para ellos desde tu muerte. También para sacar tu obra adelante, porque yo sabía que lo que habías escrito era muy grande.

Las personas sensibles son como joyas raras, perlas que crecen dentro de una ostra en un mundo batido contra las rocas por el mar airado. Lo más probable es que caigan y sean devoradas por la furia de ese mar, que es la vida en perpetua vorágine. Cuando consiguen estar en calma, brillan al sol, despliegan toda su belleza. Están demasiado expuestas. Tienen que saber ponerse a resguardo, valorar la joya que transportan y que todo el mundo envidia. Está hecha de material muy frágil. Yo soy la mariscadora de manos curtidas que se arremanga y mete los pies en el agua fría y sigue agachada a punto de dañarse por la fuerza del mar. Se yergue, se limpia la sal que le entra a los ojos y mira al horizonte.

Delante de mi infinita colección de sellos, siento que nunca deseé cambiarte y por eso fui la mujer que de verdad te amó y eso me llena de orgullo. Me da igual que me compares con las otras. Tú sabías que yo siempre estaba allí, con los pies descalzos bien agarrados a la tierra, contando los rublos para pagar todas tus deudas. Y dejaste de ser alcohólico. Y dejaste el juego.

Muchas mujeres ambicionan cambiar al hombre que aman. Yo no perseguía eso, y sin darme cuenta, lo conseguí con mi paciencia, con aceptarte tal y como eras como persona, con todas tus debilidades. ¡Para que luego vayas pensando y diciendo por ahí que las mujeres somos inestables y antojadizas! ¡Para que nadie generalice!. Tú te encontraste con un diamante en bruto; bajo mi apariencia ruda y adusta escondía una piel fina y muy delicada, blanca como la perla que guarda una ostra. Y un amor de mujer muy distinto a lo que tú conocías.

Fiódor Dostoievski, fui feliz a tu lado. No me cambio por ninguna de ellas.

Si volviera a nacer, volvería a leerte con pasión.

                                                                       Anna Grigórievna (1846-1918)





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Sunday, 9 April 2023

Los pequeños milagros

La vida puede cambiar en un instante. Y se nos olvida todos los días.  
 
Para recordármelo de manera fehaciente, me lesioné la rodilla derecha de forma involuntaria en un giro inesperado e imposible. No podía apoyar el pie, y mucho menos andar. La rodilla, como una bota en pleno jueves santo, y yo por la casa agarrada a un taburete que hacía la función de andador, como si fuese uno de los pasos de semana santa de cualquier parte de la geografía española.

Un dolor sordo en la pierna ha sido mi penitencia estos días. Sin embargo, lo más duro ha sido ir encajando que había perdido algo que no me imaginaba perder de pronto: la autonomía para poder hacer cualquier cosa. Los movimientos quedaban reducidos a cosas muy sencillas que requerían de un enorme esfuerzo como intentar ducharme o preparar una infusión, y sobre todo, tranquilizarme, porque si me ponía nerviosa me dolía aún más.

Y entonces te das cuenta de que se nos olvida valorar lo que tenemos.

Soñaba que me echaba a andar como si nada. E iba a poner la pierna en el suelo y era imposible estirarla. Encontré una fórmula para intentar rebajar el impacto. Lo llaman R.I.C.E. rest, ice, compression and elevation. Por no ir a desesperarme a urgencias, lo seguí al pie de la letra y junto a antiinflamatorios se produjo un milagro esta mañana de domingo en la que, como en un sueño, resucitó mi pierna.

Mientras encaraba con paciencia la nueva situación, nos vimos todos los péplums de la tele: Sansón y Dalila (1949), Salomé (1953), Sinuhé, el egipcio (1954),  Ben Hur (1959), El cáliz de plata (1954), Centurión (2010). Un empacho divertido. Y ellas, malas, muy malas, malísimas, pérfidas atroces, maravillosas. Como para dedicarles un capítulo sobre feminismo.

Tengo sentimientos encontrados con todo este folclore religioso en primavera. Aun así, he de confesar que creo en los pequeños milagros.



Sirat (Oliver Laxe, 2025) - Camino de conocimiento

  Una rave no es una danza de derviches, pero podría simbolizar toda una mística del descubrimiento espiritual en una película de Oliver La...