Saturday, 25 December 2021

El belén del yayo

 Anoche mi hermana me envió unas fotos y un vídeo donde salían los que pudieron reunirse con mamá a pasar la Nochebuena. Yo estaba rara, no estaba conforme, había algo que faltaba en aquel vídeo de WhatsApp que vi muchas veces. Y no era simplemente la presencia de ellos por allí cerca.

    Esta mañana de Navidad, al abrir los ojos, he entendido que lo que eché en falta era el belén del yayo, ese que comenzó con el portal que conservábamos con las mismas figuras de los años setenta y que en un principio estaba sobre el taquillón. Al abrir la puerta, se encendían automáticamente las luces de la entrada y se accionaba el radiocasete con la cinta de los villancicos. Aquel belén navideño primigenio, mejorado con la tecnología incorporada, sirvió para ganar un concurso de belenes que organizó el supermercado del barrio. El jurado vino a casa y quedó gratamente impresionado por las luces inesperadas y la música que sobresaltaba a las visitas en el mismo instante de abrirse la puerta. En aquella iluminada y estruendosa escena navideña, porque los villancicos había que escucharlos “a todo trapo”, abundaban los animales, que al parecer procedían de un conjunto de figuras de algún juego de una granja. Efectivamente, existían más figuras animales que humanas: gallinas, cerdos, patos, borriquillos, aves de corral..., hasta se podía ver algún ejemplar de cebra rallada o rinoceronte bebiendo del río de papel de aluminio.

    La decisión de cambiar de lugar el belén vino precedida de varios atentados infantiles, de los que mi propio hijo, que fue testigo de los mismos comienzos del belén "animalado", fue protagonista, no lo niego. Pero la verdadera razón de cambiarlo de sitio fue una Nochebuena en la que, definitivamente, desde la mesa del taquillón donde se accedía al pasillito estrecho que conduce a la cocina, cada uno que pasábamos por allí por lo visto según mi madre nos dedicamos a “arrearle un meneo”, de forma que al final de la noche quedó hecho un desastre. El lugar elegido para el traslado durante la siguiente Navidad fue un rincón que resultó ser ideal. Cuando se acristaló el balcón del salón, se descubrió que la esquina izquierda era un sitio magnífico para ubicar nuevamente el belén. Allí, en ese rinconcito, el belén se irguió como un jardín vertical, sobre unas rocas en pendiente con su musgo, nieve, palmeritas y vegetación baja.

    El yayo era el artífice del belén, pero Mª Jesús, como la tía preferida, aportaba muchas ideas ayudando en su diseño y expansión. La escena vintage de la natividad de toda la vida ocupaba el lugar central, aunque la cara de san José estuviese desdibujada y se hubiese desconchado el manto de la virgen. El nacimiento estaba a media altura, entre el cielo y la tierra, lejos del alcance de los niños y niñas que comenzaban a ir en imparable aumento, como las figuritas que se incorporaban al belén. Lo más extraordinario que recuerdo es cuando se incorporó agua real al nacimiento. El motor de un viejo exprimidor servía para accionar la bajante del agua que se recogía en un cubo pequeño debajo de la mesa y volvía a recorrer el curso de un río salpicado de puentes con sus lavanderas hacendosas cerca de una de las orillas. Cuando vi aquel prodigio de ingenio, entendí que el yayo y Mª Jesús eran belenistas profesionales, capaces de dar vida a aquel rincón mágico donde nos quedábamos embelesados con los peques descubriendo todos los detalles.

    Hago recuento de mis paseos con papá la última Navidad en la que, efectivamente, también puso el belén en casa. Una mañana gélida, como lo son todas en Albacete durante el mes de diciembre, llegamos a una iglesia del barrio de la estación para ver el belén que había ganado no sé qué premio. Tuvimos que llamar al sacristán para que nos abriera. Encendió amablemente la luz de la iglesia y poco a poco fue iluminando y poniendo en acción todos los sectores de aquella preciosidad de Belén. Íbamos cogidos del brazo, descubriendo y disfrutando juntos. Ahora que lo pienso, yo sigo siendo la niña que vio cientos de belenes con el yayo durante muchos años. Por eso entiendo que lo que eché de menos anoche en ese vídeo que me envió mi hermana es precisamente que no estaba el rincón del belén del yayo.  


Sunday, 19 December 2021

¿De qué está hecho el miedo?

 


                                                Para quien tiene miedo, todo son ruidos (Sófocles)


El miedo está hecho del recuerdo de luchas antiguas,

de huidas que imaginamos imposibles, de incertidumbres.


El miedo está hecho de barro: se queda húmedo entre los dedos,

se seca en los tacones de tus botas. Lo enfanga todo.


El miedo es asesino silencioso de la mente,

ladrón de mi yo, agorero de la desesperanza.


Porque tengo miedo hasta de tener miedo.


El miedo me convirtió en asesino de mis propios anhelos,

en policía de mis hermanos.


El miedo se acabó cuando solamente yo elegí no tenerlo.

Entonces, convencí a mi fantasía para que no se desbocara.


Esperé a que el miedo llamara a mi puerta

y cuando la abrí, vi que no había nada.


Aprendí a convivir con él.

Lo acepté y me permitió seguir adelante.


Desde aquel momento, soy una persona libre.


Sunday, 12 December 2021

A propósito de Thanksgiving


Seis estados norteamericanos han sido azotados por distintos tornados desde el pasado viernes: Arkansas, Illinois, Kentucky, Missouri, Mississippi y Tennessee. La fuerza de la naturaleza es imparable. Ignoramos si estos fenómenos meteorológicos son consecuencia o no del cambio climático. Somos insignificantes frente a ellos, igual que estamos sujetos a nuestro entorno y resultamos ser casi siempre producto y/o víctimas de la acción del hombre sobre el hombre y la naturaleza.

En 1995, Robert Proctor e Iain Boal acuñaron el término agnotología para describir la producción estratégica y deliberada de la ignorancia. Porque, aunque nos parezca una contradicción, la ignorancia es poder. Una de las mejores formas de sembrar la agnotología consiste en hacer que sea más fácil acceder al contenido dudoso y conspirativo que al material científico. La población joven de menos de veinticinco años utiliza YouTube como principal motor de búsqueda cuando buscan información. Estamos hablando de los estudiantes de secundaria y universitarios. Por supuesto, utilizan también Google y redes sociales. Saben encontrar mucha información sin saber con exactitud ordenarla, sintetizarla o sencillamente qué es lo más relevante.

Muchos científicos, expertos y ciudadanos estamos experimentando una sensación colectiva de que nos están haciendo “luz de gas” en todo momento: el término proviene de la película Gaslight (1944) en la que el abusador de una relación desestabiliza intencionadamente el sentido de la realidad de la otra persona. Hablamos de desvirtuar adrede la historia, de desmantelar el conocimiento científico.¿Qué pasa cuando la creación de falsedades se convierte en una estrategia de quienes ostentan el poder? Entonces la agnotología o la duda y la ignorancia culturalmente inducida sobre todo con la publicación de datos que son falsos se convierte en herramienta de opresión de quienes ostentan el poder.

El cuarto jueves de noviembre es sinónimo en Estados Unidos de desfiles, mucha comida y fútbol americano. El Día de Acción de Gracias (Thanksgiving) es una fiesta nacional celebrada cada año en Estados Unidos y Canadá, quienes festejan la cosecha y otras bendiciones con una comida tradicional que incluye pavo relleno, patatas, arándanos y pastel de calabaza. Los estadounidenses creen que se basa en una fiesta de la cosecha de 1621 compartida por los colonos ingleses, conocidos como peregrinos, de Plymouth y la gente de Wampanoag.

La relación con las tribus indias no fue muy edificante. La biografía de Hugh Glass, que procedía de padres probablemente irlandeses-escoceses, explorador y hombre de la frontera estadounidense así nos lo confirma. Glass se dedicaba a la caza y al comercio de pieles y se hizo famoso a partir de una leyenda según la cual sobrevivió a un terrible ataque de una osa grizzly. El actor Leonardo DiCaprio recrea su hazaña en la película El renacido /The revenant (2015) Los hombres que quisieron buscar la ruina de este pawnee honorario -tuvo un hijo con una nativa pawnee y sabía hablar la lengua caddoana- trataron de hacer luz de gas con el trampero. Afortunadamente, no lo consiguieron y este se las arregló para sobrevivir y vengarse por el asesinato de su hijo.

Ignoramos el hecho de que la verdadera historia del Thanksgiving involucró una sangrienta conquista y masacre de indios que se negaban a entregar sus tierras a los invasores. Aproximadamente un millón de nativos americanos de entre los dos millones y medio que quedan hoy en día, residen en algunas de las 310 reservas que existen en la actualidad y que demuestran la existencia de un mundo paralelo. En Oakland (Oklahoma) los pawnee, que vestían con piel y plumas de animales, comparten reserva con los otoe, peoria y tonkawa.

El Día de Acción de Gracias es una fiesta nacional que se celebra todos los años en Estados Unidos y Canadá y que es particularmente rica en leyendas y simbolismos. Esta celebración fue especial este 2021 porque es su aniversario 400. La historia oficial cuenta que los nativos americanos de Wampanoag ayudaron a los primeros colonos europeos de Plymouth a sobrevivir en el Nuevo Mundo a pesar de las condiciones ¿Es esa la historia real de este día o preferimos ser ignorantes al respecto?. En Europa es suficiente quizá con saber que es una fiesta que marca el comienzo del Black Friday y las ofertas prenavideñas.

En el cuarto centenario de la cena con los colonos ingleses que originó la fiesta estadounidense, los Wampanoag, que sobreviven en la costa de Massachusetts, hoy en día luchan por dar a conocer la historia real de aquel encuentro y sus devastadoras consecuencias. Los nativos americanos conmemoran en esa fecha su Día Nacional de Luto manifestándose en lugares como Boston y Mashpee dejando imágenes que nos dan que pensar.

Igual necesitamos de los zarpazos de la ignorancia (violencia, intolerancia y pérdida de valores como el respeto y la dignidad) como las zarpas de la osa que atacó a Hugh Glass/Leonardo DiCaprio para aprender a darnos cuenta de la importancia de pararse a pensar de forma crítica sobre las cosas que ocurren, y sobre todo, cómo acontecen y por qué de esa determinada manera.  

Wednesday, 8 December 2021

Lo que deberíamos saber

Este fin de semana de puente sin grandes viajes nos hemos escapado a la miniserie The Undoing (2020). Ver a Nicole Kidman, ese metro ochenta de mujer tan bien aprovechada, tan fina y además, maravillosa actriz -no puedes quitar los ojos de ella- vistiendo prendas inolvidables mientras camina por el Central Park y las calles colindantes ya vale la pena por sí mismo. Poder visitar esas casas que nunca habíamos podido imaginar que existieran en Nueva York donde el colorido de las paredes, los suelos y las piezas de mobiliario están en consonancia con las vidas que llevan sus moradores. Visualmente es una serie fantástica, como muchas otras.

Y la historia... La historia se repite una y otra vez en muchas otros relatos de violencia de género. La realidad en ocasiones supera a la ficción. Ayer me desperté del pestañeo de siesta en el sofá aterrorizada con los detalles de la noticia de la violenta muerte a cuchilladas de Cristina Blanch Mortes, la última víctima de la violencia de género, a manos de su novio, Alberto L.H., profesor de criminología, ética y no sé qué otras cosas en la Universitat de València. Compartían vivienda en el barrio de L'Eixample de Valencia donde fue la madre de Cristina la que la encontró. A pesar de que los detalles de cómo se cometió un asesinato muchas veces lo dicen todo, no voy a entrar en el caso de Cristina. Es sórdido y triste. Pero sí que hay que hablar de ella. Era una chica muy brillante y preciosa ¿Cómo no advirtió señales?. Sabiendo más puede ser que estemos más cerca de erradicar de una vez por todas esta lacra que nos está minando la moral.

Lo que me desconcierta de la violencia de género es cómo personas normales y corrientes llegan a ese extremo salvo que ya fueran siempre así y nunca se les hubiera desenmascarado.

En un curso por zoom sobre salud mental con motivo del 25N se habló sobre cómo una mujer en una relación puede caer en darlo todo y no ver dónde comienza el maltrato. Y se habló de algo muy importante: ellos son socialmente adaptados. Son el señor que ves tan amable en el ascensor o en la panadería.

Donald Sutherland, que está soberbio, le dice a su hija Grace/Nicole, en un momento de la serie algo así como: “Tú siempre sabes ver a la gente a la legua, eres muy lista para eso (ella es una eminente psicoanalista) y esto ¿tan ciega estás que no ves?” Vemos lo que nos encaja ver. No vemos venir porque estamos inmersas.

Lo más espeluznante de estos casos no es el crimen en sí, sino la saña con la que se cometen y sobre todo la sangre fría con la que intentan escapar de ser acusados cuando ya todo en sus vidas va cuesta abajo. The undoing es la perdición, la caída, la ruina de alguien o algo. El abogado y profesor de la UV escapó por una ventana para despistar y se inventó un supuesto robo... Su novia no fue encontrada hasta el día siguiente.

¡No hay ningún tipo de sufrimiento por el daño ajeno, no hay arrepentimiento! Es todo cuanto debemos recordar que es así, sin intentar entenderlo.

El 016 es el teléfono para las víctimas. El 112 para los testigos de algo que vemos cerca y que no nos cuadra.

Sunday, 28 November 2021

#291119

#291119

Siempre en noviembre

la muerte acecha, ladrona de sueños,

se cuela por las paredes húmedas de mi casa

por las ranuras de la memoria

vecina indiscreta

que se fija en mi desorden

husmea mis miedos

como zorro viejo, me susurra al oído

para que deje de creer que mañana volverá el sol

reinventando con sus rayos.


Atrás quedará el invierno.


Era necesaria la oscuridad

para desenmascarar a noviembre,

siempre el noveno,

desde el paso obstinado del tiempo.

Sorprende la tenacidad de la vida

mientras la muerte persiste

                                en noviembre.

-- Lola Alemany



Sunday, 14 November 2021

Claves poéticas para entender "La vida inacabada" (2021)

Si tuviese que describir los poemas que llegaron a conformar en 2020 La vida inacabada diría que pertenecen a un tipo de poesía exploratoria que se ha denominado “orgánica” (Levertov, 1985): la poesía como forma de llegar a reconocer lo que percibimos, como ejercicio de autopercepción.

Gerard Manley Hopkins acuñó el término “inscape” (paisaje interior) para denotar la forma intrínseca, el diseño de características tanto en objetos singulares como en objetos que se encuentran en relación entre sí, y el término “instress” (énfasis o tensión exterior) para referirse a la experiencia de la percepción del “inscape", su nivel de apreciación.

Estos términos, que G.M. Hopkins utilizó principalmente en poesía en relación a fenómenos sensoriales, incluyen también la experiencia intelectual y emocional.

En la poesía orgánica, el movimiento métrico, la medida o las palabras son expresión directa del movimiento de percepción: no se trata de imitar los sonidos de una experiencia, sino el sentimiento de una experiencia, su tono emocional, su textura. La poesía orgánica se diferencia del verso libre porque no está escrita con el deseo de evitar la forma, sino con la intención de expresar la emoción incipiente tan puramente como sea posible. Los ritmos peculiares de las partes ayudan a describir el ritmo del todo.

Por otra parte, los poemas de La vida inacabada siguen, modestamente y sin haber sido plenamente consciente de ello cuando los escribía, el legado de la poesía confesional norteamericana, la de Anne Sexton, Robert Lowell, Sylvia Plath o John Berryman, sin olvidarme del gran Allen Ginsberg. “La poesía confesional se diferencia de la poesía romántica en la candidez, la microscopia de detalle y la densidad psicoanalítica con la que el poeta se revela, desvelando temas clínicos o privados sobre sí mismo” (Iriarte, 2004) El gran tema de esta poesía está en el yo, la autoexploración, el examen de uno mismo en relación a la propia identidad -en mi caso- esa identidad que te roba el dolor por la muerte violenta e inesperada de alguien cercano, como cuando Anne Sexton dice: “siento el noviembre del cuerpo” (I feel the November of the body). Los confesionales no buscan complacer ni encantar el buen gusto, sino dar rienda suelta a su imaginación y a sus pasiones agitadas buscando su genuina identidad. Hay un rasgo que los caracteriza y que creo que en mi caso está presente que es el hecho de mirar directamente a la muerte como se mira a la luz cegadora del sol, sabiendo que esa mirada puede herirte pero no por ello vas a dejar de hacerlo.

Esta forma de entender la poesía fue también un rasgo de los poetas visionarios del romanticismo como Blake, Byron, Shelley o Keats. Parece ser que William Blake, hijo de un zapatero, cuyos poemas son experiencias divinas y alucinantes donde se incluye textos, grabados e ilustraciones de gran valor, regularmente veía a Dios, a los ángeles y demonios. y hablaba con el espíritu de su fallecido hermano Robert. Su esposa Catherine comentó una vez: “Veo a mi esposo muy poco, siempre está en el paraíso”(Paul Glynn, 2021)

Esta poesía visionaria de sagrado descubrimiento (que difiere en su planteamiento del surrealismo o del recurso de las imágenes oníricas) está detrás de la primera producción poética de Dylan Thomas (ver mi tesis) y al fundirse con la experiencia de la enfermedad y la muerte de su padre, consiguió que sus versos se llenasen de gran fuerza expresiva y plasticidad. Sus poemas se hicieron, literalmente, de carne y hueso.


 [Songs of Experience, William Blake]

En los poemas de La vida inacabada (2021) están muy presentes los objetos. Cuando se habla de los objetos en la poesía confesional, la función que tienen es la de revelar un proceso de descubrimiento que se ha denominado la “falacia patética” (pathetic fallacy): las cosas inertes no solamente se vuelven cosas vivientes, sino que además pueden llegar a ser revelaciones, epifanías, relaciones con el sujeto, el yo. Por ejemplo, en el poema XXVIII titulado “El reflejo”, el espejo representa tanto la separación con respecto de los otros como la búsqueda de la identidad desde una percepción de la realidad que lo único que devuelve son imágenes distorsionadas.

Hay una revelación que parece proceder de las palabras que se enmarcan en un discurso que crea las convenciones del propio texto en tanto que poema. Como poeta, te conviertes en analista de tus propias emociones que revives desde la visita al terapeuta (Diana terapéutica), la salida del hospital (el olor de la desinfección en el box/ se cuela en el bolso de mano) o la imagen en blanco y negro de tu propio caminar hacia una tumba con un revólver cargado en el bolsillo como si estuvieras viviendo un western.

Cuando estaba inmersa en el proceso de escritura de La vida inacabada aquel final de 2019 precisamente se publicó el álbum Ghosteen que el cantante Nick Cave había compuesto en memoria de su hijo Arthur de 15 años, que murió víctima de una caída desde los acantilados de Brighton. Entendí que yo estaba llevando a cabo un proceso semejante al suyo. Comencé a indagar sobre el tema de cómo puede la poesía (en su caso las letras de sus canciones junto a la música) ayudar a sanar en un duelo tan cruel. De ahí nació el artículo titulado Poetry imagery of grief and loss after suicide: The process of rebirth in Nick Cave's Ghosteen lyrics. Además de aprender que existe una base neurológica en la que se constata que la metáfora regenera las funciones cerebrales dañadas tras la experiencia de un shock postraumático, entendí que la poesía nos permite también expresar aspectos que pueden ser tabú en nuestra sociedad. 

Todos los elementos/imágenes que apelan a los sentidos y el significado que adquieren en una obra poética se denominan “imagery” (conjunto de imágenes) y se basan en términos del lenguaje concreto que se utilizan para hablar de estados de ánimo. La asociación de esas imágenes recrea un estado anímico: (Los aromas estaban/y están, sigues en ellos/ o en la imaginación/de saberte envuelta en ellos).

Si tuviera que hablar de la tipología de imágenes y principales temas que aparecen en el poemario La vida inacabada destacaría:

1- Términos clínicos referidos a enfermedad mental – eutimia, euforia, labilidad emocional, autolisis, el insomnio, la percepción engañosa de la realidad,

2 - Términos sensoriales – vista (otros ojos), oído (Euterpe tocando el arpa), tacto (las manos, el cabello), olfato (aromas de las especias mientras se cocina)

3 - Climatología como expresión de altibajos anímicos -borrasca, tormenta, viento que lo destruye todo a su paso

4 - La arbitrariedad del deporte (como en la vida) donde conviven grandes logros (Armand Duplantis, La maratón de Valencia) y grandes pérdidas (Kobe Bryant, atletas jamaicanas que son descalificadas por su salida en falso)

Los poemas tienen también una importante base de “storytelling”, es decir, poseen en su mayoría un desarrollo narrativo:  mencionan lugares concretos (las islas Galápagos, la colonial Olinda, el país africano de Gambia), el mito de Diana y Acteón: (el ciervo amenazado, la gacela herida), la niña-yo de la infancia que siente/presiente cosas que van a suceder o sucedieron.

El paper se presentó por zoom (en pleno confinamiento ya que ninguno de los participantes pudimos viajar a Oxford) el mismo día en que mi padre hubiera cumplido ochenta y dos años. Fue emocionante. En ese encuentro en el que estuvimos enzarzados un fin de semana completo hablando única y exclusivamente de poesía, nos invitaron a declamar poemas y elegí leer tres de La vida inacabada que traduje a propósito al inglés ("Tightrope Walker", "Therapeutic Target" y "601216586"). El texto se ha publicado como capítulo de libro:

Chapter XXVI, en Music, Poetry and Language:Sound, Sight and Speechin Comparative and CreativeConnection Edited by Konrad Gunesch ISBN: 978-1-9196138-0-2 978-1-9196138-1-9 (eBook) 

y puede leerse completo en el siguiente enlace 

Creo que estas pautas pueden ayudar en la comprensión de este poemario que para mí ha sido, en todos los sentidos, una gran experiencia y un precioso regalo.

El libro está disponible en la página web de la editorial Cuadranta  y en librerías.

Saturday, 6 November 2021

Encara no ho saps?

Mercedes Salisachs (1916-2014) fue hija de un rico industrial barcelonés. Lejos de acomodarse a su buena situación económica, se comprometió con la escritura y con la vida de forma admirable. Estudió peritaje industrial y se casó  a los dieciocho años con el hijo de otra acaudalada familia catalana. Los estudios se los eligió su padre. Estudiaba por libre, con profesores particulares, y a los exámenes que eran públicos acudían su familia y su novio. No le gustaban los estudios, pero contaba que obtuvo notas excepcionales "por amor propio". Y ese amor propio puede decirse que es su rasgo más destacado, además de su enorme atrevimiento y el hecho de ser una mujer inmensamente trabajadora. Lo suyo con la literatura fue un amor que duró toda la vida: no necesitaba de triunfos para seguir escribiendo en los momentos en los que ella decidió hacerlo con una coherencia y un frenesí inauditos para su edad y condición.

Sin embargo, no tuvo que ser nada fácil lo de decidirse a escribir.

En la sociedad burguesa de la época, que una mujer escribiera no estaba bien visto. Debutó con la escritura a los 39 años y no la admitieron ni las señoras ni los escritores de entonces: las primeras porque sus libros -decían- eran escandalosos, los segundos porque entendían que una señora no podía escribir, que seguramente "tenía un negro". A pesar de haber sido elogiada por Primera mañana (1955) y en alguna que otra ocasión, la ignoraron, estando como estaba también alejada de los círculos literarios madrileños. 

Incluso siendo considerada un bicho raro, ella siguió adelante.

Tuvo cinco hijos y Miguel, su segundo hijo, murió a los 21 años de un accidente automovilístico. El dolor es un gran acicate para seguir escribiendo, y así fue: Miguel fue la inspiración para escribir la novela con la que ganaría el primer Premio Planeta de la democracia en 1975. La gangrena no es una novela fácil. Escrita en primera persona, retrata una alta sociedad catalana donde la hipocresía y la traición está a la orden del día, una sociedad que ella bien conocía: muy compleja, llena de preguntas y respuestas difíciles de contestar. La gangrena no distingue de ideologías, se extiende a derecha e izquierda, corrompiendo a todo ser humano.

Mercedes Salisachs se permitió retratar aquella percepción que tenía de aquella sociedad haciendo una poderosa reflexión al respecto y sabiendo que pagaba un precio muy alto por ello.

Mercedes Salisachs cuando tenía 92 años con su nieta Alejandra.

Reviso ahora la biografía de esa mujer bajita que no paró de hacer cosas y no se dejó vencer por los que no creían en lo que hacía -incluso dentro de su propia familia- y pienso que, de haber aprendido a hablar catalán, podría haber evitado quizá muchos enemigos.

'¡Pero es que resulta que sabes un montón de idiomas y no sabes catalán!', le llegaron a decir.

A veces, estamos inmersos en una situación que no entendemos y nos falta caer en la cuenta de algo muy cercano, muy evidente, que se nos escapa y sirve de excusa a la hora de concitar muchas envidias.


Sirat (Oliver Laxe, 2025) - Camino de conocimiento

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