Sunday, 9 April 2023

Los pequeños milagros

La vida puede cambiar en un instante. Y se nos olvida todos los días.  
 
Para recordármelo de manera fehaciente, me lesioné la rodilla derecha de forma involuntaria en un giro inesperado e imposible. No podía apoyar el pie, y mucho menos andar. La rodilla, como una bota en pleno jueves santo, y yo por la casa agarrada a un taburete que hacía la función de andador, como si fuese uno de los pasos de semana santa de cualquier parte de la geografía española.

Un dolor sordo en la pierna ha sido mi penitencia estos días. Sin embargo, lo más duro ha sido ir encajando que había perdido algo que no me imaginaba perder de pronto: la autonomía para poder hacer cualquier cosa. Los movimientos quedaban reducidos a cosas muy sencillas que requerían de un enorme esfuerzo como intentar ducharme o preparar una infusión, y sobre todo, tranquilizarme, porque si me ponía nerviosa me dolía aún más.

Y entonces te das cuenta de que se nos olvida valorar lo que tenemos.

Soñaba que me echaba a andar como si nada. E iba a poner la pierna en el suelo y era imposible estirarla. Encontré una fórmula para intentar rebajar el impacto. Lo llaman R.I.C.E. rest, ice, compression and elevation. Por no ir a desesperarme a urgencias, lo seguí al pie de la letra y junto a antiinflamatorios se produjo un milagro esta mañana de domingo en la que, como en un sueño, resucitó mi pierna.

Mientras encaraba con paciencia la nueva situación, nos vimos todos los péplums de la tele: Sansón y Dalila (1949), Salomé (1953), Sinuhé, el egipcio (1954),  Ben Hur (1959), El cáliz de plata (1954), Centurión (2010). Un empacho divertido. Y ellas, malas, muy malas, malísimas, pérfidas atroces, maravillosas. Como para dedicarles un capítulo sobre feminismo.

Tengo sentimientos encontrados con todo este folclore religioso en primavera. Aun así, he de confesar que creo en los pequeños milagros.



Sunday, 5 March 2023

EL PROGRESO NOS HA ENVIADO DIRECTAMENTE A LAS CAVERNAS

Un estudio de la MIT de 2018 sostiene que las mentiras se distribuyen en la web seis veces más rápido que las informaciones verdaderas. Las grandes compañías tecnológicas son como las compañías tabacaleras. Saben de sobra que lo que hacen es dañino. Son reflexiones de una mujer que tiene las ideas muy claras sobre lo que está ocurriendo ahora mismo. Se llama María Ressa.

A veces echo tanto de menos las clases de Gestión de la Información, porque hablaba con quien se prestara de muchas de estas cosas. Vislumbramos el cambio de siglo, los blogs, wikileaks, también las fake news, el sesgo de los algoritmos y los bots

"Show me las fuentes" se convirtió en contraseña de ir por casa. 

Ahora con el ChatGTP y los programas de ilustración de AI no sé adónde nos hubieran llevado nuestras cavilaciones. Si tuviera clase mañana, les hablaría de esta mujer filipina porque es una crack y sabe muy bien lo que dice. Además, no es catastrofista. A pesar de lo descorazonador que es el paisaje desinformativo actual, que se ha acelerado desde 2014 y al que nadie sabe poner coto, ella sigue sonriendo con los pies bien apoyados en la tierra.

María Ressa es periodista y fundó Rappler, una página de Facebook lanzada en 2012 que se convirtió en uno de los servicios de noticias independientes más creíbles de Filipinas. Esto le sirvió para convertirse en blanco de los ataques de Rodrigo Duterte, presidente desde 2016,

Pues he de decir que lo que más me gusta de ella es su simpatía y el hecho de tener fe en lo que tenemos por delante, que es todo un reto: la lucha por salvar a los jóvenes de la manipulación de las tecnológicas, la polarización de la sociedad, la amenaza sobre la salud mental, la fragilidad que percibimos cada vez más patente, la misoginia, la desinformación en una sociedad que va a ritmo vertiginoso y nos satura con información falsa y sesgada.

Muy fan de María Ressa y de la ensayista y escritora Remedios Zafra, con su ensayo recientemente publicado El bucle infinito (2022)

Las dos nos hablan de cuestionar la cultura tecnológica contemporánea y nos animan, sin miedo pero muy conscientes de los peligros, a desarrollar una conciencia crítica con respecto al uso de la tecnología y el peligroso manejo que existe en la actualidad con la (des)información.




Sunday, 26 February 2023

Al son de mi gris plumón

 


           Boletín nº5 (enero, 2023) "Escuchando a los mayores", revista del Teléfono de la Esperanza de la Comunidad Valenciana.

Sunday, 19 February 2023

LA GUERRA NO TIENE NADA DE HERMOSO

     La guerre, c'est le massacre de gens qui ne se connaissent pas,
     au profit de gens qui se connaissent et ne se massacrent pas.

                                                                         -- Paul Valéry

Las guerras son siempre crímenes, antesalas del infierno. Nadie en su sano juicio puede desearlas. Lo que deberíamos es aprender a odiarlas profundamente para que no lleguen a suceder.

Cuando tenía quince años supe de la masacre de My Lai en Vietnam cuando un compañero del instituto, Miguel Montero, que se quedó obsesionado con la historia, quiso que yo también la conociera. Me dejó un librito con el título My Lai-4 (se pronuncia “mi lai”). La guerra del Vietnam y la conciencia norteamericana. El libro se publicó con la editorial Grijalbo en 1971. Su autor, Seymour M. Hersh, periodista de investigación y escritor político, ganó un Premio Pulitzer con él. Me impactó la lectura de ese libro. Creo que los jóvenes lo deberían leer en clase de historia.

El 16 de marzo de 1968, una unidad militar del ejército de los Estados Unidos al mando del teniente Calley iniciaron una operación en busca de vietcongs (facción comunista de Vietnam del Sur). A lo largo de cuatro horas se produjo una carnicería que solamente se detuvo cuando, desde helicópteros al mando del oficial Thompson, bombardearon a los propios norteamericanos para que dejaran de asesinar civiles. Aquello fue dantesco. Más de quinientos civiles, en su mayoría mujeres y niños, totalmente indefensos, fueron asesinados brutalmente.



No hubo cobertura de prensa de la masacre hasta que Seymour Hersh emitió la noticia el 13 de noviembre de 1969. Un exfotógrafo del ejército publicó fotos una semana más tarde. Hay un total de 124 fotos a las que podéis tener acceso desde los archivos de Getty Images 

La masacre de My Lai no fue la única matanza cometida por las fuerzas estadounidenses, pero fue la que más escándalo provocó en Estados Unidos y el mundo. Thompson declaró contra Calley, que fue juzgado y condenado, aunque solamente permaneció tres años bajo arresto domiciliario y después fue indultado por el presidente Nixon.

El historiador francés Jacques Semelin, en su libro Pensar las masacres (2004), intenta desentrañar un fenómeno tan desconcertante como las masacres, donde hay una asimetría total de fuerzas físicas y una atrocidad injustificable en la forma en la que se han cometido los crímenes. Pero hay una reflexión muy interesante: pueden existirantipatías culturales o étnicas sin conducir jamás a una masacre

El teniente Calley resultó ser un oficial poco preparado y no apto para el mando. No lograba ascensos ni condecoraciones, y como no supo aguantar los argumentos de sus superiores, decidió cometer una matanza y poner los asesinados como enemigos abatidos. Sin embargo, él solo no cometió aquellas bestialidades.

El sociólogo francés Yvon Le Bot plantea la dimensión patológica de la masacre a partir de un estudio de caso en una aldea de Guatemala. Un superviviente contaba : “los soldados estaban como locos, comen, cantan, ríen, mostrando su insensibilidad. Y llevan a cabo lo que llama rituales extraños con los cadáveres”. Hay un componente de exceso que nos resulta imposible comprender, lo que la investigadora española María Victoria Uribe definió como “La antropología de la inhumanidad”, título de su ensayo interpretativo sobre el terror en Colombia después de haber estudiado más de doscientos casos de masacres.

¿Por qué he elegido hoy este tema? Porque desde el principio de la guerra de Ucrania no me he querido exponer a noticias tristes. Sin embargo, el viernes por la noche me llevé a la cama las imágenes de la matanza de Bucha de la que ahora se cumplirá un año: civiles con las manos atadas a la espalda, asesinatos a quemarropa... y en fin... que la sensación que me quedó es de una terrible impotencia. Ni siquiera me alivia pensar que la vicepresidenta Kamala Harris, que llegó a ilusionarme en las elecciones norteamericanas, me parezca ahora penosa acusando a Rusia de crímenes de guerra y tal y tal...



A Seymour M. Hersh se le considera el último gran periodista americano, el “penúltimo mohicano” lo llaman. Nacido en Chicago en 1931, se sitúa en la vanguardia del periodismo de investigación desde 1970. El fue el primero en informar sobre el espionaje de la CIA contra los activistas que en EEUU se oponían a la guerra de Vietnam, sobre los bombardeos en Camboya, sobre la intervención de la CIA contra Salvador Allende en Chile, sobre las torturas de la cárcel iraquí de Abu Ghraib, sobre la inexistencia de armas de destrucción masiva en irak, sobre la manipulación en el supuesto uso de armas químicas por el gobierno sirio.

Y en el conflicto con Rusia, pues también “está poniendo el dedo en la llaga”, como bien dice el periodista de la publicación digital Rebelión. Roberto Bueno. De nuevo, Seymour Hersh es el que ha denunciado el hecho de cómo se planificó la destrucción de los gasoductos Nord Stream desde diciembre de 2021, meses antes del inicio de la operación militar de Rusia en Ucrania, si queréis podéis continuar leyendo porque no tiene desperdicio.

La comunidad internacional debe exigir a la Casa Blanca una explicación seria y no un simple rechazo a la acusación que la relaciona con este sabotaje. No debemos permanecer ajenos a todo lo que está ocurriendo, aunque sea solamente por defender a todos los inocentes que no han podido alzar la voz.

Aznar fue un ca*** que casi nos metió en la guerra de Irak; bien, pues este killer de Sánchez no nos está salvando de nada, está claro.



Sunday, 12 February 2023

NADAR EN MITAD DE LA NOCHE

Pensar en los retos de la nadadora de ultradistancia Tita Llorens me perturba. El último fue el pasado 7 de febrero. Tardó 12 horas y 24 minutos en cruzar los 42 kms que hay entre Uruguay y Argentina sin traje de neopreno. Salió de Río de la Plata a las cuatro de la mañana y llegó a las cinco de la tarde a Punta Lara, en Argentina. Tita tiene 54 años y cuando la ves es cuando todavía te gusta más. Bajita, risueña, no tiene un físico espectacular. Está especialmente musculada pero ni de lejos tiene los pies de Ian Thorpe, el “chico de los pies de oro”, el nadador australiano que mide 1,95 cm y calza un 52 de pie. No son pies; está claro, lo suyo son aletas.

Tita, @titapeix, parece más joven de su edad, pero tampoco una chica de veinte años. Es que, cuando la ves, todavía te parecen más increíbles las cosas que ha conseguido hacer.

Nadar en aguas abiertas tiene algo de aventura extrema, de tesón máximo, de sobrenatural. A mí me parece un reto tan grande como aventurarte en la espeleología kárstica. No basta con haber nacido en una isla como Menorca para salir indemne de semejantes hazañas.

Fatiga, efectos de la sal en el cuerpo y en tu rostro, cambio en condiciones climáticas, corrientes de viento y oleajes. Por eso una distancia como la de Jávea a Ibiza se convirtió de 90 kms en 101,6 kms. La friolera de 36 horas y media a nado. La hazaña de Tita tuvo un trasfondo motivacional. Era su tercer intento. Nada más llegar a tierra firme, se acordó de Montserrat Tresserras (1), la primera mujer que lo intentó y no pudo conseguirlo, y de todas las mujeres luchadoras que persiguen sus sueños y no se dan por vencidas. 1

Las mujeres nadadoras que conozco que se han atrevido con las aguas abiertas, también en mi familia, saben de la resiliencia, la lucha, del no darse nunca por vencidas. Mis dos únicas aventuras en aguas abiertas han sido en cambio peripatéticas: acabé como un “bonito en salazón” pensando que quizá ese tipo de retos no esté hecho para mí. Eso no quita para quedarme sobrepasada por darme cuenta de la inmensa fortaleza mental que supone nadar en mitad de la noche imaginándome rodeada de medusas.

Y si todo esto te parece increíble, aún hay un detalle que te dejará helada. Seguro. Tita no nada con neopreno, sino con un bañador convencional. Nadar con neopreno te permite flotar, cansarte menos e ir más rápido. Y sobre todo, no coger frío; el frío hace que se agarroten los músculos. Ella elige nadar sin neopreno. Ni siquiera los nadadores más profesionales se atreven a nadar largas distancias sin neopreno.

Hay pocas mujeres en las aguas abiertas, pero las pocas que hay son fuertes y muy buenas. Tita dice que en su entorno han sido los hombres los que le han dado la fuerza para intentar los grandes retos.

Nadar en aguas abiertas es salir de tu zona de confort, enfrentarte a tus miedos más profundos, tan inmensos como el mar lleno de medusas y de animales marinos. Es enfocarse, flotar y dejarse llevar: aprender a dar una brazada y después otra, y otra, y otra. Esfuerzo, tenacidad, entrenamiento. Dicen que las mujeres lideran la ultradistancia y tienen menos ego que los hombres

Messi es muy grande pero ¡qué grande es Tita, por Dios! 


fuente de la imagen: https://www.pasionporelmar.com/es/noticia/tita-llorens-conquista-el-rio-de-la-plata/3967


NOTAS:

(1) Montserrat Tresserras, la “sirena de Olot” fue la primera nadadora española que cruzó el estrecho de Gibraltar en 1957 y la primera mujer del mundo en cruzar el canal de la Mancha en los dos sentidos: de Inglaterra a Francia (1958) y de Francia a Inglaterra (1961)

Sunday, 8 January 2023

LA PRIMERA NOCHE

"La primera noche, ellos se acercan
y toman una flor de nuestro jardín.
No decimos nada.

La segunda noche ya no se esconden,
pisan las flores, matan nuestro perro y no decimos nada.

Hasta que un día, el más frágil de ellos,
entra solo a nuestra casa, nos roba la luna,
y conociendo nuestro miedo,
nos arranca la voz de la garganta,

y porque no dijimos nada,
ya no podemos decir nada."

                                 --Vladimir Maïakowski, 1893-1930





Sunday, 1 January 2023

DONDE ME EQUIVOCARON

Escribir es saber entender los registros del alma humana. No es posible detallar cómo se siente un personaje si tú previamente no has pasado en alguna ocasión por una situación cercana.

Por eso, cuando me toca enfrentarme a alguna emoción que me sobrepasa, escucho para saber lo que todavía me queda por aprender. Hay una carta que se repite en mi vida: cada ocasión difícil encierra un regalo para ti. Y digo yo, ¡déjate ya de regalos! Este otoño no he parado de encontrarme regalos en situaciones complicadas y ésto conlleva un importante desgaste emocional.

Decir adiós a lo que ha sido mi vida durante muchos años. De pronto, encontrarme con la incertidumbre de algo que por lo visto envidia todo el mundo. Cobrar sin trabajar, ¡como si fuera tan fácil desprenderte de ese tu otro yo que tiene todo estructurado en torno a la jornada laboral! De acuerdo, es un importante regalo, pero no me envidies antes de tiempo, antes al menos de que yo me haya situado, que me acaba de llegar. Tampoco es algo que haya ocurrido por azar o casualidad. Me ha costado mucho llegar hasta aquí.

Comienzo el año adrede sin ningún balance, sin ningún propósito. El paso del tiempo va a ser mañana el mismo aunque haya menos celebración. El mes de diciembre ha sido muy intenso, no quiero más sobresaltos. Además, el día de Nochevieja, haciendo las últimas compras para los días de fiesta, me dí cuenta de que la chica de la lotería estaba muy triste: “¿Te encuentras bien?”, le pregunté. Y me dijo: “Y ¿cómo quieres que esté? Ay, que no te has enterado aún. Mi marido falleció el 17 de diciembre”. Ya no quise saber más. Le ofrecí mi mano por debajo de la mampara, por donde te da los billetes de la primitiva, y las estrechamos en señal de pésame. Me quedé sin palabras. Un chico joven, no he querido preguntarle nada, ¿qué más da? Estaba hace nada allí, tan agradable, tan joven y tan simpático, deseándome siempre “Suerte”. El libro tibetano de la vida y de la muerte de S. Rimpoché no cesa de recordarme que, o aprendemos a pensar en la propia muerte, o no vamos a ninguna parte. Pensar en la muerte nos da la medida de la vida. Nos pone rápidamente en nuestro sitio. El resto pasa a ser accidental, relativo.

Tenía ilusión por un reencuentro que resultó ser un desastre, no sé si por ser yo quien soy o porque mis interlocutores acudieron a la cita un tanto bebidos. Sea lo que fuera, me sentí momentáneamente hundida hasta que entendí que una no elige sus circunstancias ni cómo se desarrollan las cosas. Aunque vayas con el corazón en la mano, éso no es garantía de nada. Es más, sabiendo desde el principio que aquello no tenía visos de ser una buena idea, seguí insistiendo, pensando en que así podría entender cuál era mi lugar. Y sí, lo entendí, ¡vaya que si lo entendí!, aunque entenderlo me haya hecho llorar por dentro de lo lindo. Cuando se hunde un barco no es por el agua que hay fuera sino por la que dejas llenarse. Sienta bien llorar, es como si achicaras el barco para que no se hunda. Cuesta mucho que nadie entienda que estás más o menos repuesta de unas cuantas muertes, como si a ti te interesara recordarlo a los demás. ¡No precisamente! Es más sencillo que todo eso. Estoy siguiendo el camino que necesito para recorrerlo. Por primera vez me siento conectada conmigo misma, me escucho como nunca antes lo hice, y ahora resulta que no, que eso es estar ahí dando vueltas a lo mismo. Respiro tranquila, creo que estoy haciendo lo que necesito. A no ser que no sea lo que se espera que haga.

No sé en qué momento me equivocaron.






Sirat (Oliver Laxe, 2025) - Camino de conocimiento

  Una rave no es una danza de derviches, pero podría simbolizar toda una mística del descubrimiento espiritual en una película de Oliver La...